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domingo, 19 de diciembre de 2010

La noche oscura del cante de Tío Gregorio


La Porverita se ha vuelto selectiva en el tema de las compras de libros o discos de flamenco, y este libro que ahora presento tiene todas las papeletas para ser una buena edición y contener información definitiva sobre este artista jerezano que siempre me conmueve, aunque cante por bulerías o intente hacer "fiesta".

El Disco-Libro está redactado por quien lo conocía bien: José María Castaño, y colaboran también Alfredo Benítez y Gonzalo López.

No lo he leído completo todavía, pero el breve prólogo que da paso a los testimonios y al análisis de la obra grabada del Borrico de Jerez, del mismo José María Castaño es un recordatorio emotivo, poético y admirable del periodista jerezano empeñado en recuperar las figuras cantaoras de Jerez más desvalorizadas. ¿para cuando la recuperación de Don Antonio Chacón?

Os lo copiaré a continuación, mientras escucháis las seguiriyas de Tío Gregorio, con la guitarra de Parrilla de Jerez, en grabaciones inéditas realizadas por Ricardo Pachón, y cedidas por el Centro Andaluz del Flamenco para la publicación de este disco-libro. AUDIO, en la Radio de la Porverita
"Con esta publicación, que abarca aspectos más allá de los meramente biográficos, los lectores y aficionados tienen la oportunidad de encontrarse con un personaje dotado de una extraordinaria calidad humana, fruto de la sencillez propia de los hombres que nacen y se crían en los campos de la baja Andalucía.


Tío Borrico era el prototipo del jornalero del campo de toda la vida. Hombres serios, trabajadores pero grandes y callados sufridores en la dura vida que la fortuna les deparó.


A través del escrito hablado, tal que el cante de Gregorio, se podrá conocer profundamente como, junto con los sufrimientos y las miserias que sufrían tan esforzadas personas, nacían a la par los lamentos cantados más desgarradores y más bellos, al mismo tiempo, que el mundo ha conocido.


En las gañanías de los cortijos y los almijares de las viñas jerezanas se unieron las fatigas del cuerpo y los lamentos cantados del alma. El transcurso de muchas noches alrededor de una candela como única lumbre de sus vidas. La misma que calentaba sus gargantas y hacía que expresaran, con un arte sublime, unos cantes donde las penas convertían mágicamente la noche en esperanzadores amaneceres.


En esas noches sólo la luna esperaba embelesada para asomarse a los ventanucos de gañanías y almijares ansiosa de escuchar los ayeos más telúricos de la creación. Ella era tan afortunada receptora de esos cantes que porfiaba con el sol del alba por no verse privada de seguir


Tío Gregorio era una circunstancia de aquella mezcla de miseria y arte. Él, como muchos gitanos de Jerez, se curtieron al sol del duro tajo diario y nacieron al cante con la misma naturalidad que lo hacían las amapolas de los trigales.


Era la noche, siempre la noche oscura del alma, en la que el artista jerezano se encontraba de nuevo con el cante y la pena.


En esta detallada biografía, que abarca también el análisis discográfico de su obra, se puede descubrir como su personalidad se fraguó en el yunque de los sudores en la era y se moldearía artísticamente, sin perder sus raíces cantaoras, vagando por las noches de ventas y tablaos.


De nuevo la noche, la noche oscura inseparable a su vida, la que apadrinaba sus cantes y la que le incitaba a seguir cantando con tanta jondura que hacía soñar con sus noches de gañanías a los aficionados y señoritos de cualquier colmao o venta.


Mas todo lo puro a los que se tiene alcance fácil y se manosea demasiado pierde valor. A Gregorio Manuel Fernández Vargas "El Borrico de Jerez" por azar de la vida tuvo que dejar, para poder comer, que se manoseara su arte. Seguramente por ello no gozaría de la fama y la fortuna que mereció uno de los maestros más grandes que ha dado Jerez.


Leyendo esta biografía podremos apreciar como era Gregorio Manuel Fernández como hombre y Tío Borrico como cantaor.


Un documentado trabajo que hace justicia con un hombre y un intérprete que siempre estuvo bajo el manto espeso de la noche.


La noche oscura de su cante.


(José Castaño Rubiales)
Dedicado a mi madre, otra tenaz luchadora, para que sane o deje de sufrir.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Las Casas baratas de Ciudad Jardín

Tarjetón de invitación para la presentación del libro "Las Casas baratas de Málaga. 1911-1936" de Rafael Reinoso, Alfredo Rubio y Jorge G.R. Dragón, el próximo día 1 de diciembre, en la Ateneo de Málaga.

Si hay una cosa que me gusta mucho, aunque después y a bastante distancia de la música, es la fotografía buena en blanco y negro; y dentro de ella, me gusta el retrato y las fotos antiguas de las ciudades que he habitado o amo. En el fondo, es lo mismo: aquello que apreciamos o amamos y que ya nunca existirá como lo recogió la cámara.

Por una fotografa en blanco y negro conocí -solo por la web- a Jorge Dragón, autor de la misma: un retrato portentoso de un fiestero célebre -Adolfo Romero- en la Venta del Túnel en el año 1977. Fotografía de gran mérito, puesto que no es un retrato de estudio -que aborrezco-, sino una instantánea tomada en plena refriega verdialera a pie de calle, durante la Fiesta Mayor de Verdiales en la Venta del Túnel.

Tuvimos un rifirafe, pues la Porverita es bastante "pirata" y utilizó la fotografía sin su permiso, pero ya me ha perdonado y lo cito siempre que puedo. Ahora me toca devolverle algo de lo que le debo, pero también por el interés que creo qué tendrá el libro sobre las Casas baratas de Málaga que se conservan en el barrio de Ciudad Jardín, libro en el Jorge es responsable de la parte fotográfica.

Yo me he dedicado a investigar esas preciosas "casas baratas" que se construyeron por la Ley de Casas Baratas que se promulgó en 1911, y que en Málaga se comenzaron a construir en 1924. He encontrado un blog malagueño fantástico que se dedica a reconstruir la historia del Barrio de Ciudad Jardín, en donde he encontrado esta otra fotografía que muestra la construcción de la segunda fase, con la primera -en primer plano- ya terminada, y los Montes de Málaga, a los que tengo entregada mi alma, al fondo.

La ciudad, años después, se desarrollaría caóticamente, hacia el norte, por la carretera de Casabermeja, subiendo hacia los Montes, en bloques de viviendas y barrios no ya tan bonitos, donde se acabaría instalando la emigración campesina de esos mismos montes, impelida por la necesidad de un trabajo y una vida un poco más favorable, en lugares tan fiesteros y montaraces como Mangas Verdes.

jueves, 28 de octubre de 2010

Libros de flamenco para hoy y la semana que viene



Hoy se presenta, en el flamenquísimo barrio de Vallecas, en su Ateneo Republicano, el libro de Alfredo Grimaldos "Historia social del Flamenco" y prometen que habrá buen cante. Escuchar a Alfredo es siempre muy entretenido, pero leerlo... es la monda. Tiene el estilo ágil del periodista y el conocimiento profundo del experimentado y jondo "cabal".

Pero dentro de una semana, el día 4 de noviembre, se presenta otro libro flamenco, que me ha interesado mucho, en Vélez-Málaga, en el Centro del Exilio: el libro de Miguel López Castro y Manuel López García, "Gitanillo de Vélez : gran gitano como sus rasgos negros".

Como esa semana voy a estar por el Rincón de la Victoria, quizá me acerque y conozca la ciudad de Vélez -que la Porverita sólo conoce de las coplas flamencas y verdialeras-, y le eche un vistazo a ese "Centro del Exilio", y al libro del "gitano negro"

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Como siempre, hasta que no llegue a casa, no os puedo poner algún tema del Gitanillo de Vélez.

Os dejo con lo que he encontrado en YouTube: Gitanillo de Vélez con el, entonces, "Niño Chaparro" en unas impresionantes soleares:

martes, 26 de octubre de 2010

El Flamenco se mueve... mucho

Si la Porverita pudiera teletrasladarse o estar en varios sitios a la vez, esta semana y la que viene no iba a parar.


De momento, creo que su energía y sus pocos "dineros" le permitirán llegar hasta el Barrio de Vallecas en Madrid, para asistir a la presentación "republicana" del último libro de Alfredo Grimaldos, "Historia Social del Flamenco".

Pero... paso a relataros todo lo que me apetecería hacer:
  • Jueves, 28 de octubre. 20 horas. Ateneo Republicano de Vallecas. Presentación del libro "Historia Social del Flamenco", de Alfredo Grimaldos. Más información AQUI
  • Viernes, 29 de octubre.
    En Barcelona (El Dorado) un recital de guitarra flamenca, del estupendo "tocaor" Juan Antonio Suárez "Cano" o "Canito" -¿por qué se habrá quitado el diminutivo, con lo bien que le sienta? Más información AQUI.

    Pero si no estáis en Barcelona sino en Sevilla, podéis ir a ver a Israel Galván en "Solo", en la Real Fábrica de Artillería, en un ciclo dedicado a la Danza y la Tecnología -¡Habrá que ver en que consiste eso!
  • Sábado, 30 de octubre. Los malagueños tienen que ir TODOS a Álora, al Teatro Cervantes al homenaje que se le tributa a Pepe Vergara, en el que actuarán El Cabrero, La Contreras y otros. Más información AQUI.
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Y para la semana que viene, anticipo...

El reencuentro con las sesiones flamencas de los "Chicos del Café España de Valladolid" que se trasladan a la Sala Experimental del Teatro Zorilla. -¡Anda qué no van a llorar y echar de menos el Café que la Porverita no llegó a conocer!

Y, otra vez en Málaga, pero esta vez en el Rincón de la Victoria, el Cante antológico de Juaneque y la "palabra" flamenca, joven y sabia, de su hija Lourdes Gálvez del Postigo.

Y en Barcelona... José Luis Ortíz Nuevo.

¡Y... la Porverita sin los bombones italianos de su amiga Marina!

miércoles, 16 de junio de 2010

Pa' saber de Verdiales, el día 17 de junio

Aunque estoy de vacaciones en Tarragona: en casa de mi hermano hay de todo para continuar publicando en los blogs: ¡¡¡De todo!!!

Bueno, no: me falta mi versión del Adobe Profesional que me permite entresacar páginas de un pdf, convertirlas en jpg y subirlas al blog. Así que hasta que no vuelva a los madriles, no os puedo ofrecer unas páginas elegidas del libro que José Manuel Molina Gámez ha escrito -y medio publicado- sobre la Fiesta de Verdiales.

Como he visto que las entradas para la segunda sesión -y el resto de las sesiones- del ciclo de Poesía y Flamenco en el Auditorio de la Diputación están agotadas, pues... los flamencos despistados y sin entrada, se deberían dar una vuelta por el Rectorado de la Universidad, y aprender un poco sobre los verdiales -fandango malagueño y campesino, mucho más antiguo y "popular-del-pueblo" que el flamenco.

Así que sólo voy a contaros que este imprescindible libro sobre la Fiesta de Verdiales, se presentará el próximo jueves, día 17 de junio, a las 20 horas en algún sitio del edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga, Avenida de Cervantes, nº 2.

Pepe es un violinero excepcional, un enamorado de la Fiesta y un investigador infatigable y muy divertido de leer. Después de aprender el "oficio" de la guitarra y salir de fiesta con su primo Adolfo Romero -el rey azteca del laúd- y su Panda de Comares, animado por éste último, creó su propia panda de... Montes: Santo Pitar -monte que está a caballo entre la zona de Comares y la de Montes. El violín lo aprendió... mirando.

De la creación de esta Panda nos contaba Pepe Molina en su ficha:
En 1982, con el apoyo expreso de Adolfo [Romero Molina], creamos un grupo de muchachos de la barriada del Palo la panda Santo Pitar, de la que fuí y soy violinero. En ella dí el salto a la modalidad de Montes que era la que practicaba mi padre y que también me gustaba mucho.
Os dejo con unas cuantas "luchas" de la grabación que Pepe Molina y la Panda de Santo Pitar sacaron a los dos años de la creación de la panda.



jueves, 6 de mayo de 2010

Alegatos a favor de Ortíz Nuevo

Me entero -tarde, como siempre- de que se ha reeditado en Barataria, con ampliaciones, un libro de José Luis Ortíz Nuevo que llevaba buscando desde hace tiempo: su "Alegato contra la pureza" (1996)

Siempre he seguido con gusto la obra de este escritor y creador malagueño -según el periódico El País sevillano de adopción- de verbo amenísimo y de ocurrencias, a veces geniales y otras extravagantes, pero que no dejan frío e indiferente a nadie.

Se podrá estar más o menos de acuerdo con sus opiniones u ocurrencias, pero su dedicación y sus aportaciones a la investigación del arte flamenco -que han creado escuela- no dejan lugar para la duda.

También hay que reconocerle su lucidez, valentía y claridad a la hora de enjuiciar las "políticas" del flamenco, como puede leerse en esta breve entrevista en Ínsula Barataria.

Quiero pensar que con esta reedición de su obra, recuperamos al ameno, creativo y lúcido escritor e investigador del flamenco.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Isabel Núñez

miércoles, 21 de octubre de 2009

Un filón de sabiduría flamenca y malagueña

El descubrimiento de este filón se lo debo a Diego el Perote, aunque indirectamente.

Buscando reescribir las biografías de los artistas presentes en la selección de cantes de Málaga que es el LP Café de Chinitas, me entero de que Eusebio Rioja había publicado unas conversaciones con aquel cantaor.

Al intentar localizar estos escritos sobre Diego el Perote, he dado en internet con cosas de este escritor e investigador malagueño, que me he leído o me estoy leyendo con verdadera voracidad y apetito. Un estudio bastante largo y completo con todo lo que se sabe de la cantaora Trinidad Navarro, La Trini (sí, sí la de la malagueña) y ahora tengo frente a mí una historia de Los Cafés Cantantes de Málaga y ventas de la Caleta que sólo he empezado, pero que creo que se va a convertir en el "vademecum" de mis estudios malagueños.



Esta segunda obra, se inicia con una puesta el día y enumeración de toda la bibliografía que se ha escrito sobre el flamenco malagueño y tan bien citada que no dudo en poder localizar fácilmente lo que me interese. Después de leer su trabajo sobre La Trini, estoy segura de que voy a disfrutar de lo lindo con su prosa clara y fácil y con su información bien organizada, contrastada y bien citada, sobre la vida del flamenco y de los flamencos en la Málaga de los cafés cantantes y ventas.

Por fin, alguien que sabe, y que además sabe escribir libros.

La obra de Eugenio Rioja -yo sabía de sus estudios e investigaciones sobre la guitarra- es apabullante, y si no, echadle un vistazo a lo que tiene en Dialnet. Pero hay mucha otra obra que no aparece allí. Además me ha sorprendido el descubrir que no está tan especializado como yo suponía. Empieza a parecerme que sabe de todo... el flamenco, malagueño y no malagueño, y muchísimo de la historia de la guitarra flamenca.

Discúlpenme por contárselo, porque quizá ustedes ya lo sabían, pero para mí ha sido un gran descubrimiento.

En fin, que buscando plata... he encontrado un filón de oro.

Cualquiera se atreve a escribir un libro... de flamenco

Yo creo que escribir un libro es una cosa seria y que hay que tomárselo muy en serio.

Desde que me "pilló" este afán por el estudio del flamenco, compro casi todo lo que se publica sobre este arte. Pero, últimamente, llevo tantas decepciones, que he empezado a ser más cauta y selectiva, pues mis estanterías se están empezando a llenar de libros inútiles que nunca terminaré.

Ahora espero a ver que dicen los reseñistas y críticos en los que confío.

Uno de los poquitos de los que me fío es Juan Vergillos, y como hoy es miércoles y este muchacho tiene una página entera del Diario de Sevilla para reseñar y hablar de lo que se estrena o publica referido al flamenco, supongo que esta reseña es suya: De cultura flamenca, poquito. En la edición digital no aparece su nombre pero creo que es su estilo.

Le agradezco un montón que, con cosas como esta, me ahorre un nuevo disgusto y unas pocas de "perras", que la vida no está para ir tirando el dinero.

Quién quiera decir vaguedades sobre el flamenco... que abra un blog, como el mío.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Antonio El Chaqueta y Málaga

He logrado terminar otro libro; bueno, si no todo el libro, al menos la mitad dedicada a la biografía de Antonio El Chaqueta: el libro de Ramón Soler Díaz sobre este artista.

El libro está francamente bien, y me ha gustado especialmente toda la gama de testimonios recogidos entre quienes lo conocieron muy bien: su amigo, Pepe el Penicilina, sus sobrinos Manuel el Flecha y Chaquetón, y los amigos y aficionados de su etapa malagueña: Carlos Alba, su compadre Pepe Luque y otros.

No he encontrado ningún dato para que aparezca "emparejado" con La Repompa de Málaga. Su relación con Málaga me ha quedado muy clara, ya que fue la tierra que lo acogió cuando tuvo que abandonar Madrid para iniciar una nueva vida con su segunda pareja, Adela. Eran los años 60s y la época dorada de los tablaos de la Costa del Sol. Si no fue completamente feliz en su destierro de la capital, es indudable que hizo grandes amigos en la tierra malagueña y que son los malagueños los que le tributaron homenajes y lo cuidaron de la mejor manera cuando sus facultades cantaoras entraron en decadencia.

¿Se ha enterado bien Cádiz del gran cantaor y maestro que tenía en Antonio El Chaqueta?

Es indudable que sus maneras cantaoras, heredadas de la familia de su madre, jerezanos y de Los Puertos, son gaditanas, aunque su padre fuera malagueño y también cantaor, José el Mono; pero he descubierto que su más cercano modelo son Los Pavones, sobre todo Tomás Pavón, al que le saca incluso ventaja en la forma de ligar los tercios de los cantes.

La segunda parte es "para nota", y ahí me pierdo irremisiblemente. Ramón Soler hace un recorrido y análisis pormenorizado y minucioso de todos los cantes de El Chaqueta, de los publicados, de las grabaciones caseras que se incluyen con el libro -muy recomendables- y de lo que cantaba pero que no dejó grabado. Si ya las adscripciones de Antonio Barberán me mareaban un poco, las de Ramón Soler "se las trae": aquí hay que aprenderse si un cante, que me dice que es de La Serneta, el Chaqueta lo hace al modo de Yllanda, o si la malagueña de la Trini la hace al modo de Juan Varea; al final no sé si las soleares son de Yllanda o de La Serneta o la malagueña es de Varea o de La Trini..., o de El Chaqueta.

Esta utilización de la "tradición atípica mediata" (copyright de Suárez Ávila) va a acabar con mi salud, pero espero que no acabe con mi afición.

Le prometí al Niño de Sola que le "colgaría" todos los cantes de El Chaqueta que pudiera, ya que me parece el mejor espejo en dónde se puede mirar un joven cantaor de Cádiz.

Estas bulerías se grabaron en 1950 y la casa Columbia las publicó en 1951. La guitarra es la de Paco Aguilera.

sábado, 15 de agosto de 2009

Veranear en un cuadro... o en un libro?

Acabo de leer en el periódico, así por encima, una propuesta de aliviar los rigores del ferragosto madrileño... veraneando en un cuadro del Museo del Prado.

Me parece de perlas, pero en estos momentos no se me ocurre ningún refugio mejor que un libro, el que estoy leyendo ahora: "Las Cosas de España", de Richard Ford.

Es admirable lo bien que llegó a conocer "las cosas de España", el amor que le profesaba a este "país de lo imprevisto" -subtitulo de esta obra- y la inquina desbordada por los "gabachos", en sólo los 3 años en que residió y recorrió la península, en los años 30 del siglo XIX. No me extraña que Davillier no lo cite casi nunca, cuando el francés conocía todo lo escrito sobre España, anterior a sus propios viajes y libros, y que no pierda ocasión para maltratar a los turistas ingleses.

El francés escribía bien, pero el inglés es la monda... Tiene esa retranca británica tan sutil, que te está insultando -con buena voluntad- y te apetece seguirle la broma. No me extraña que sus libros se vendieran como rosquillas, y que su "Manual para viajeros por España... y lectores en casa" tuviera muchas reediciones. Bueno, me parece que sus lectores eran mayoritariamente lectoras, que son, creo, las que marcan los "bestsellers".

Este Mr. Ford era listísimo, pero en algunas cosas no acertó, y lo vais a ver. En este fragmento sobre los Pirineos, no sé cómo se las arregla para dejarnos -a españoles y franceses a un tiempo- tan mal parados, pero sus profecías sobre la monarquía de origen francés no dieron demasiado en el blanco.
"El odio al francés, que según el Duque [de Wellington] "forma parte de la naturaleza española", parece aumentar en razón directa de la proximidad, pues cuando más se acercan más rozamientos se ocasionan; es la antipatía que produce lo antitético, la incompatibilidad del triste y torpe, con el listo y activo; del orgulloso, sufrido y asceta, con el vano, voluble y sensual; del enemigo de toda innovación y cambio, con el apasionado de las variaciones y novedades. Por mucho que se empeñen los embaucadores que auguran en las doradas galerías de Versalles que "Il n`y a plus de Pyrénées", esta pared medianera [...] existe y existirá siempre. [...] Si el águila de Buonaparte no consiguió anidar en la sierra aragonesa, la flor de lis de los Borbones no echará raíces seguramente en la llanura de Castilla"

¿En que libro o cuadro pasáis vosotros el verano?

jueves, 13 de agosto de 2009

Las ediciones malagueñas: Caleta y el Limonar

Ayer quería haber hablado de ello, pero me "enredé", como la Luna, en el olivar de Emilio Prados. Y es que su poesía, oscurece todo lo demás.

Ya he hablado de algunos libros decisivos para el flamenco, escritos o publicados en Málaga, y hoy quiero referirme a dos colecciones muy interesantes, que se crearon en el año 2006, con ocasión de la bienal "Málaga en Flamenco"

"Caleta y el Limonar" es el nombre que le pusieron a la colección de libros flamencos sobre temas malagueños y, que yo sepa, llevan publicados 4 volúmenes: una biografía del Niño de Vélez, de Juan Fernández Olmo y otra de Antonio de Canillas, escrita por Gonzalo Rojo ; el libro de Francisco Perujo, "El flamenco : un modelo de comunicación existencial" y una recopilación de críticas de las actuaciones flamencas celebradas en Málaga, mayoritariamente durante la primera edición de "Malaga en Flamenco" (2005), de Lourdes Gálvez del Postigo.

Esta iniciativa me parece fantástica y, tarde o temprano, me haré con los cuatro volúmenes y todo lo que vayan sacando en el futuro. He oído hablar de los dos últimos, pero sólo he tenido ocasión de leer el último, que se presentó el año pasado durante el Congreso de Arte Flamenco de Antequera (2008)

El talento y la humildad a los que me tienen acostumbrada los autores malagueños hace que no me lo piense dos veces a la hora de comprar lo que escriben; otra cosa es encontrar en las tiendas el material que publica la Diputación de Málaga; y no es que yo viva en Turquía o en América del Sur, es que vivo en la capital de España. Ahora mismo, no hay forma de encontrar ninguno de ellos en Madrid.

Creo que debe hacerse un mayor esfuerzo para lograr que estas ediciones lleguen a todo el público lector y aficionado al flamenco. Quizá el libro de Francisco Perujo se pueda encontar más fácilmente (Aquí), pues su autor ha saltado a la fama y a la dirección de la Agencia del Flamenco.

Cuando los consiga y los lea todos, os diré cuál me ha gustado más; de momento sólo puedo hablar y bien del volumen 4, que creo que es un modelo de cómo se debe escribir buena crítica flamenca y orientar al público y a los propios artistas sobre lo que ha acontecido sobre "las tablas". Su autora, dejando aparcados en casa su ego, sus preferencias y prejuicios, habla claramente y con conocimiento de lo que ha visto y escuchado, sin dejar de poner algunos "puntos sobre las iés" cuando es preciso.

Coincido mucho con Lourdes, su autora, y no en vano, hemos trabado amistad a través de este blog. En su libro, me maravilló encontrar, concretado en palabras -excelentes palabras- lo que yo llevo pensando, desde hace tiempo, de las actuaciones de Estrella Morente, a la que he visto en bastantes ocasiones y desde los principios de su carrera artística. Me alegro de haber encontrado las palabras de Lourdes para dar forma a mis sentimientos, porque así no tengo que romperme la cabeza para expresar mi propio sentir hacia la labor flamenca de una artista a la que he apreciado mucho, pero por la que he perdido casi todo el interés.

Os pongo la crítica de la colaboradora del periódico "Málaga Hoy":



Hoy no me da el tiempo ni el espacio para hablar de la otra colección malagueña, en ese caso de grabaciones sonoras: "El Canario más Sonoro", que estando bien... es harina de otro costal; es decir, no todo son rosas.

domingo, 9 de agosto de 2009

Málaga la bella... según el Barón de Davillier

El otro día recibí el envío de la librería Raimundo de Cádiz con mi regalo de cumpleaños: "El Viaje por España", del Barón de Davillier, ilustrado por Gustavo Doré, y prologado y anotado -con mucha guasa- por Arturo del Hoyo.

Es una edición en 4 tomos que, efectivamente, tiene todas las láminas de Doré, en mayor tamaño y mejor reproducidas que la edición en dos tomos que yo estaba leyendo. Además tiene notas aclaratorias y eruditas de Arturo del Hoyo y otros estudiosos: Antonio Buero, J.J. Carreras, J. Corrales Egea y F. García Pavón.

Entre las notas, los grabados a toda página, lo grueso del papel y el tamaño de la letra..., los 2 tomos se han convertido en 4 -enormes además- que ya no puedo leer tumbada en la cama.

Yo que estaba tan contenta porque había terminado el primer tomo, ahora resulta que tengo que empezar de nuevo desde el principio, así que creo que el Barón se quedará esperándome hasta el verano que viene.

Antes de colocarlos en la estantería, quiero copiaros algunos fragmentos de lo que el francés opinaba de Málaga. Es muy peculiar la imagen que Davillier ofrece de la ciudad, de sus gentes y de su cante por malagueñas; después de leer su relato, concluí que Málaga era la ciudad de la delincuencia -a mediados del siglo XIX, no ahora- de los matones -charranes y barateros- y de los homicidios. ¿Le suena a alguien este refrán: "Mata al rey y vete a Málaga"? A mí, no.

Así que, no me extraña nada que El Canario se metiera en problemas, ya que según los franceses, el malagueño de extracción popular lo llevaba en la sangre. (¿Se me nota mucho mi antifrancesismo?)

A lo que vamos. Lo que Davillier opina de la ciudad:

"... antes de mediodía entramos en Málaga al galope de nuestras diez mulas.

Málaga la hechicera,
la de eternal primavera,
la que baña el dulce mar,
entre jazmín y azahar,

Tal es el saludo que dirige un poeta español a una de las más bonitas ciudades de Andalucía, y nunca hubo alabanzas más merecidas.

A nuestra llegada a Málaga nos habíamos instalado en la Fonda de la Danza, un nombre en completa armonía con el aspecto alegre y animado de la ciudad, que nos chocó desde nuestra llegada y que contrasta con la calma y el silencio de las calles de Granada.

Nos dirigimos primeramente hacia la Alameda que se llama, no sabemos por qué, Salón de Bilbao. Es una gran avenida conquistada antiguamente al mar y plantada con dos filas de árboles magníficos..."


Lo que Davillier opina de sus mujeres:

"En la Alameda es donde pueden admirarse la belleza de las malagueñas, celebrada en toda España:

Las malagueñas
son halagüeñas,

dice un conocido refrán, y en nuestra opinión, nunca reputación fue más merecida. Menos grave que la granadina, menos coqueta que la sevillana y que la granadina, la malagueña se distingue de las demás mujeres andaluzas por su tez más ambarina, por sus rasgos más regulares, pero no menos expresivos. Sus cejas, anchas y bien dibujadas, sus pestañas largas y abundantes dan a sus ojos negros una profundidad y un encanto inexplicables. Saben muy bien cómo hacer resaltar con una simple flor, una dalia roja o blanca, graciosamente colocada tras la oreja, la belleza de sus cabellos, de un negro azulado como el ala del cuervo."


(Tía Carmina, ¿acaso el Barón contempló la belleza de una de tus antepasadas?)

Lo que el Barón opina de sus cantes y malagueñas:

"Las calles de Málaga han conservado, en ciertos barrios, su antiguo aspecto, y son todavía estrechas y tortuosas, como en la época mora. Muchas casas tienen... un patio descubierto... En el patio se acogen durante los grandes calores, y en él tienen lugar durante las hermosas tardes del verano las tertulias, reuniones en las que se baila a veces algunos pasos andaluces, como el "polo del contrabandista" o la "malagueña del torero". También se cantan al son de la guitarra esas coplillas tan populares en Andalucía, que se llaman malagueñas.

El ritmo de las malagueñas es un poco extraño, rudo si se quiere, pero no tiene absolutamente nada de vulgar ni de frívolo. Lo mismo puede decirse de las cañas, carceleras, playeras, rondeñas y otros cantes populares de Andalucía, sobre los que volveremos a tratar. Lo mismo que todos estos aires, las malagueñas tienen sin duda un origen moro, y son, sin haber sufrido alteración alguna, las mismas melodías que cantaban, acompañandose del laúd, los súbditos de Ibn-al-Kamar y de Boabdil..."


Lo que Davillier dice de los barros malagueños:

"Encontramos los muelles de Málaga atestados de cajas de pasas y de toneles de todos los tamaños. Los vinos y las pasas son la gran riqueza malagueña, aunque no debemos olvidar la industria de la terracota coloreada, muy antigua en el país. En el Pasaje de Heredia se modelan estas estatuillas, que representan invariablemente trajes andaluces. Ora es una maja con falda corta bailando el polo o el jaleo, ora es un contrabandista, trabuco en mano. Un majo cortando con su navaja el tabaco para su cigarrillo, o un cura con sombrero largo y estrecho como el de Don Basilio. También hay charranes, pilluelos de Málaga, o barateros de cuchillo en cinto. Pronto pasaremos revista a esta diversidad de personajes típicamente andaluces."


Después de esto, los franceses describen todo el submundo malagueño de la delincuencia, a la que parecen admirar tanto, que deciden tomar lecciones de uno de los "profesores o diestros más consumados" en el manejo de la navaja y del cuchillo, y de toda la variedad de golpes inventados para "rajarse de arriba abajo". Al parecer, Doré, gran maestro en el manejo del lápiz, también se muestra muy diestro en el manejo de la "herramienta."

La poco afrancesada Porverita

viernes, 7 de agosto de 2009

Escritores malagueños... y flamencos

El otro día terminé dos libros, y siempre que termino algo, le echo un vistazo a mi biblioteca de cabecera para ver que lectura retomo.

Todo lo que está en la cabecera de mi cama son cosas que me gustan y que empecé en su día y se quedaron esperando "la dedicación completa".

Hoy quiero hablar de los magníficos trabajos que he descubierto en Málaga, no de todos, sólo de algunos, pero os dejo husmear en mis lecturas de cabecera a ver que encontráis.

A mi primer libro malagueño le tengo un cariño especial -al libro y al personaje- pues lo compré en mi primera excursión a esa tierra y en una de mis múltiples incursiones en las estupendas librerías de la ciudad de Málaga. No conocía al autor de nada, y lo compré de inspiración. Me lo leí de un tirón allí mismo, en un par de noches, a sabiendas de que volvería a releerlo con detenimiento muchas veces. Me gustó, y ahora me cautiva, su estilo periodístico, nada encopetado; humilde y relativista, en su acercamiento al cante flamenco, y que el hijo del autor, con mucha delicadeza, ha titulado "Cante andaluz: estudios sobre el flamenco" Son artículos cortos, tipo blog, que se publicaron a principios de los años 50s, en la prensa malagueña. Tienen el valor inmenso de la opinión flamenca fundamentada y apasionada, anterior a la aparición de la flamencología oficial.

Su autor, Francisco Bejarano Robles, era el Archivero municipal de Málaga, columnista e intelectual, gran aficionado al flamenco y a la historia de su ciudad, y fundador y primer presidente de la Peña Juan Breva. Su hijo ha recopilado esos artículos y los publicó, reunidos, en 1998, prologados por José Luque Navajas. Es la perla impresa de mi biblioteca malagueña, pues la joya es el siguiente libro, que solamante poseo en formato digital.

La gran obra sobre el flamenco malagueño es "Málaga en el Cante" (1965), de José Luque Navajas. Libro imprescindible y autorizado sobre los estilos malagueños de la capital. Es lamentable que un libro que tanto ha aportado a los estudios flamencos y que todo el mundo cita, no tenga una reedición digna y frecuente. Yo tuve una copia del libro en mis manos -edición de Angel Caffarena que me dejó enamorada- unos pocos días: el tiempo suficiente para hacer una copia digital, que no tengo en la cabecera de la cama, pero sí en todos los ordenadores y memórias portátiles..., por si necesito consultarlo.

Al siguiente autor, soy yo la que le da la palmada en la espalda y le digo: "así se hace", "muy bien". Aunque el autor no es malagueño, Gregorio Valderrama Zapata, el libro lo encontré y está publicado en Málaga: "De la música tradicional al flamenco" (2008). Otro de los libros que hay que estudiarse, pues es un trabajo a fondo sobre el flamenco desde... la música, y no desde los estudios de flamencología tradicional. Aunque sólo he leído unas 30 páginas -lo hago con todos los libros- tengo la certeza de que es un libro fundamental y que me aportará conocimientos precisos y nuevos sobre la música flamenca. Bueno, no pongo la mano en el fuego, todavía, por el libro, porque sólo lo he iniciado, pero está en la cabecera y no en la estantería... cogiendo polvo.

Y eso es mucho.

La Porverita ilustrá.

lunes, 3 de agosto de 2009

Concha la Carbonera, bailaora

Después de un fin de semana de retiro y meditación he decido ser... buena y más vaga todavía.

Me he dado cuenta de que "criticar" da mucho trabajo, al menos criticar con sentido común, porque criticar a diestro y siniestro, sin parar mientes y diciendo lo que a uno le da la gana es facilísimo.

Pero a mí no me compensa tanto trabajo y porque además, según un crítico sevillano, los que escribimos un blog agazapados detrás de un pseudónimo no estamos cualificados para criticar, ni siquiera con educación. Para eso hay que poner los dos apellidos y la cara, para que te la parta cualquiera que ha malinterpretado tus palabras. Eso es una insensatez, y además no es extravangante ni divertido.

A lo que vamos: que no voy a criticar nada y a nadie; cuando algo no me guste no voy a despegar el pico -en público. Cuando algo no me guste: ni una palabrica.

Sólo voy a hablar de lo que me gusta y me parece bien.

Y cada vez me gusta más la novela de Francisco Hidalgo Aznar, "Las noches del Café Burrero": disfruto, me divierto y aprendo. Lo que me ha fastidiado un poco es que el autor se me ha adelantado: me ha dejado sin novela, pues el retrato de Concha la Carbonera es inmejorable. Ahora estoy pensando en llevar la novela al cine. ¡Qué no se me adelante nadie!

Me está pasando algo curioso con la novela: que los personajes tienen tanta carne y sangre que se me olvida que fueron personas de carne y hueso. Vamos, al revés que con El Quijote. Las figuras de La Carbonera y La Escribana se me están haciendo tan grandes -con los demás me pasa también un poco: Silverio, La Rubia y los Canarios- que han dejado de ser personas reales. No se si me explico...

Aquí es dónde os vengo a pedir ayuda de nuevo: que me proporciones datos, citas o carteles que me hagan regresar a la realidad a mí y a mi heroina, Concha la Carbonera. También me gustaría tener información cierta del debut de La Rubia de Málaga en el Café del Burrero, tras abandonar el Café de Silverio. No creo que el autor, que tan bien conoce los cafés cantantes de Sevilla se invente una fecha tan concreta: 6 de febrero de 1885.

Os dejo con el debut de La Rubia en el Café del Burrero, y con las andanzas de la famosa pareja de comadres.





No os aficionéis, porque no os voy a poner más páginas. Comprad la novela, que tiene también su pizquita de erotismo y picante. Si sois muy fanáticos de Silverio quizá no os gusten demasiado las rarezas que le achaca La Rubia..., digo el autor.

La Porverita que ya querría ser una "manejahombres" como La Carbonera.

domingo, 2 de agosto de 2009

La buena literatura

La verdad es que los libros están hechos para el verano: para mi verano.

En invierno, el número de compromisos profesionales y familiares no me deja demasiado tiempo para la lectura reposada, y creo -lo reconozco con vergüenza- que la media de páginas leídas por día, debe estar en 0.25

Cuando hace calor de verdad soy incapaz de sentarme en una silla para estudiar o trabajar. Lo único que me apetece es estar tumbada todo el día con un libro en las manos.

Este fin de semana he terminado -¡por fin!- dos libros y he empezado otros dos.

Al mirar los libros de cabecera -literal- que tengo empezados, me doy cuenta de la buena literatura que he descubierto en Málaga, o escrita por malagueños o publicada en Málaga. De eso os hablaré en otra entrada, pues ésta está dedicada a lo más inmediato que estoy leyendo.

Como, por lo visto, hay por ahí bastante cotilla suelto, les voy a dar una satisfacción y les voy a abrir mi pequeña librería de cabecera, por si quieren saber lo que es bueno:

1) Llevo todo el verano leyendo y disfrutando de lo lindo con el "Viaje por España" escrito por Davillier e ilustrado por Doré. Es una de esas lecturas que sé qué tendrá frecuentes relecturas, y por lo tanto, aunque mi hermana no lo sepa todavía, me va a regalar por mi cumpleaños la edición en 4 tomos de la Editorial Giner (1991), que espero que reproduzca los grabados de Doré mejor que la de la edición que estoy leyendo.

2) En el mismo pedido voy a hacerme con el libro de Guillermo Núnez de Prado, "Cantaores andaluces", de 1905. Y en espera de que llegue el libro de flamenco, me entreno leyéndole en "Los Dramas del anarquismo" en su primera edición de 1904. Soy muy mitómana, y pensar que ese mismo libro que tengo entre las manos se lo ha dedicado el autor al director de El Imparcial, y que ha sido acariciado por semejantes personajes, me emociona.

3) Tengo que hacer esfuerzos para leer, de vez en cuando, alguna novela. Y toda esta historia de El Cartel Maldito me ha recordado una novela que compré hace años, en el 2004, y que he retomado con muchísimo gusto: "Las noches del Café Burrero" de Francisco Hidalgo Aznar, que se publicó en el 2004 y que había recibido el Premio de Novela "Juan Pablo Forner" en el 2003. Voy a hablar largamente de esta novela, porque, en lo poquito que he leído, me doy cuenta de lo documentadísimo que está el autor, en lo bien que reconstruye y refleja el ambiente de los cafés cantantes de Silverio y el Burrero, y en lo verosímil y bien tratada que está la rivalidad de La Rubia y El Canario, por no decir que en la novela aparecen, retratados con mucho talento, mis personajes favoritos: Concha la Carbonera y su comadre, La Escribana.

Os la recomiendo encarecidamente, pues además de aprender mucho de la época y de flamenco, es muy -pero que muy- entretenida y está bien escrita. Echo en falta -un poco- la reconstrucción del habla de la época, pues se supone, en la novela, que La Rubia le está contando al Canario Chico, las noches del Burrero; reconozco que hay pocos autores que puedan competir con el habla que Fernando Quiñones pone en boca de sus personajes.

Os pongo las 3 primeras páginas de la novela, para hacer boca, y ya me diréis que os parece.


martes, 14 de julio de 2009

Se me acumula el trabajo

No sé qué voy a hacer. Todos los veranos me pasa igual.

Se me acumula el trabajo en la mesa y con este calor me da grima encender el portátil porque parece una manta eléctrica.

Y eso que tengo muchas cosas interesantes e importantes que reseñar.

Entre lo que me han enviado desde Málaga y lo que compré el sábado pasado en la tienda de los amigos del Flamenco Vive, no sé por dónde empezar.

Bueno, empezar lo he empezado todo, pero terminarlo... ¿para cuando?

Hoy voy a hablar de los libros. De los discos, cuando los repase varias veces.

Tengo entre manos -casi terminado- el libro de Lourdes Gálvez del Postigo, "Diario crítico del flamenco en Málaga", en el que se recogen sus crónicas y críticas, sobretodo de la primera edición de Málaga en Flamenco, a la que no acudí, pero en la que se reseñan actuaciones y artistas que yo también presencié en otros escenarios por esa misma época. Es increíble lo mucho que coincido con los juicios de Lourdes. Me gusta mucho su estilo y, sobretodo, su valentía, pues cuando el caso lo requiere, no se muerde los labios. Y si su forma de escribir me da mucha envidia, más admiración me produce su conocimiento y dominio del cante flamenco. Claro que lo tiene fácil la "condenada": hija del cantaor malagueño Juaneque, y cantaora ella misma en otra época a pesar de ser tan joven. No me muero de envidia porque me he enterado qué no sabe tocar las castañuelas, que es la ilusión de mi vida. Cuando termine mis "estudios" flamencos, me apuntaré a clases de palillos y... de sevillanas si hace falta, para sacarle un poco de ventaja en algo.

El libro de Eugenio Chicano, me lo terminé en media hora y le dí tres vueltas. ¡Qué lista qué soy, caramba! Se trata de un catálogo de ilustraciones de homenaje a la copla y a sus figuras señeras. Cómo cada ilustración recoge unas letricas de los temas más famosos de cada una de las estrellas retratadas, el tema de aquéllas, le proporcionan al artista malagueño los motivos que completan el retrato. Me encantó que la primera cantante, Raquel Meller, fuera paisana mía, pero como soy tan corta, al principio, no entendía que hacía sobre su retrato una moneda de 25 céntimos.

El tercer libro, lo empecé enseguida y ya veré cuando lo termino, aunque interés no le falta. Se trata de "El Cartel maldito" de Manolo Bohórquez. Sólo por la reproducción que incluye, y en alta definición, de la famosísima fotografía del cuadro flamenco del Café del Burrero, ya merece la pena. En realidad yo lo compré por el CD que acompaña al libro con distintas versiones de la malagueña de El Canario, en las voces de los "clásicos" y una versión inédita y reciente de Arcángel -que a mí me resulta decepcionante. El primer capítulo tiene su "gracia", pues hace un recorrido por las biografías de todos aquellos artistas que se mencionan en el terrible cartel -además del malogrado Canario de Álora- que anunciaba el cuadro de artistas flamencos que actuaron y actuaban en esa sucursal de verano del Burrero, poco antes del asesinato del artista perote a las puertas de ese mismo café.

No he seguido mucho más allá, pues casi todos los artistas del maldito cartel aparecen en el libro de Fernando el de Triana, y me "mudé" de libro, ya que las anécdotas e historias del trianero son mucho más divertidas. No os perdáis las historias de las comadres "Concha la Carbonera" -que está en el cartel con letra más grande que el propio Canario, y su amigo/a -o lo que sea, como dice el autor-, "La Escribana". Cuando aprenda a tocar los palillos y a escribir bien, voy a empezar una novela sobre esta pareja de bailores/as.

Concha la Carbonera es la figura central -vestida de blanco- en la fotografía del Burrero, y tiene también más fotos en el libro de Fernando el de Triana, pero no he podido encontrar foto, ni dato, que me ayude a recomponer la imagen de mi entrañable Escribana.

Después de escuchar el CD, con todas las versiones de malagueñas del Canario o malagueñas "malagueñas", me quedo con la que no está en el disco. La malagueña de El Canario, del disco de Juaneque.

martes, 9 de junio de 2009

El regreso de Antonia Mercé, a los papeles.

Últimamente mi interés por Antonia Mercé la Argentina se está viendo recompensado en todos los medios de comunicación que leo: los "papeles flamencos" en internet, los libros y las reseñas de El Cultural.

No puedo evitar poneros un cachito de la biografía de esta díscola -¡qué divina palabra!- artista total, que he encontrado en la Web, publicado en El Mundo del 19 de julio de 1998.

Ahora descubro que toda la inmensa "gracia y ligereza" de esta "monita" bailaora viene de la sangre cordobesa de su madre.

Los adjetivos que el biógrafo anónimo le aplica a Antoñita me han cautivado: tozuda, díscola y oveja negra; intuitiva y creativa; longilínea, oscura y simiesca; favorita de los intelectuales de la época. ¿Quién da más?
Antonia Mercé nació hija del amor romántico y del baile español. Su padre, Manuel Mercé, era el coreógrafo y primer bailarín del Teatro Real y conoció a Pepita Luque, cordobesa de muy buena familia, durante una gira. Se casaron y ella empezó a bailar, aunque no era ya una jovencita, como alumna de su marido. Tenía unas cualidades innatas de gracia y ligereza que su marido, sólido pero académico y algo soso en la interpretación, supo adivinar y entender como complementarias de las suyas. Formaron casi a la vez familia y pareja artística. Y en el Buenos Aires de 1890 vino el mundo su hija Antonia, llamada a ser figura máxima del baile español. Su padre no quería que bailase, sino que triunfase en la ópera, para lo que no le faltaban condiciones. Pero su esfuerzo se estrelló contra la tozudez de Antonia, que prefería los pies y hasta las manos, a ser posible con castañuelas, para expresarse.

A los 10 años entró en el Conservatorio para estudiar música, pero a cambio su padre aceptó que se incorporase también al cuerpo de baile juvenil del Teatro Real, a sus órdenes. Antoñita se llevaba mejor con su madre que con su padre, tenía de ella la intuición y la creatividad, pero no se sometía tan fácilmente al despotismo académico de Manuel. En vez de la niña mimada del Real se convirtió en la hija díscola y, en puertas de la adolescencia, casi en la oveja negra. Pero un drama familiar impidió que el enfrentamiento fuera más lejos: el padre cayó enfermo en una silla de ruedas; la madre tuvo que hacerse cargo de la academia de baile que tenían junto a la vivienda familiar, en la madrileñísima calle del Olmo; y Antonia abandonó el Conservatorio y empezó a ganarse la vida en el Teatro Apolo, de corista, mientras seguía estudiando danza con su madre.

Fueron momentos cruciales para la vida y la carrera de la bailarina. Con 13 años, tenía una base notable en música y declamación, bailaba muy bien y tenía un arte peculiar para las castañuelas, pero la última fila del cuerpo de baile en la Cuarta del Apolo, ya de madrugada, no era el mejor sitio para que cuajara una bailarina clásica. Tampoco para hechizar a un millonario, según la moda de la época, porque Antonia era longilínea, oscura y a pesar de sus ojos verdes un tanto simiesca. Gracias a los postizos y a su gracia para bailar consiguió, pese a todo, triunfar pronto en la zarzuela Las sobrinas del Capitán Grant, homenaje chusco a Julio Verne. Se instala en el Romea, donde recita, canta y baila, haciéndose con una función para ella sola llamada Los jueves de «Argentina» que además la convierte en favorita de los intelectuales del Ateneo, que le hacen allí un homenaje. Después, cuando actúa en el Kursaal, es el centro de la tertulia del palco de los artistas, que preside Valle-Inclán. Pero estos contactos no la ayudan especialmente en su carrera, aunque le proporcionen un perfil especial entre las artistas jóvenes de su tiempo.
Este nuevo libro que reseña José María Velázquez-Gaztelu en la revista El Cultural tiene buen aspecto y parece prometedor, aunque con los libros nunca se sabe...

De todas formas, todo lo relacionado con esta vanguardista bailarina -y muy resalada- merece la pena siempre.

Os recomiendo la lectura de todo lo que los amables blogeros -y flamencos- han colgado de La Argentina en sus respectivos blogs: Flamenco de papel, y Papeles Flamencos: prensa histórica y magníficamente ilustrada.

La bailarina y el escritor, en Flamenco de papel.

Antonia Mercé y Luque, en Papeles Flamencos. En el mismo blog, otro libro sobre La Argentina, ilustrado por José Clará.

La Porverita idólatra y envidiosa -por eso del dominio de las castañuelas.

lunes, 20 de abril de 2009

Malagueñ@s: Antonio El Chaqueta (1ª Parte)

Antonio El Chaqueta (Antonio Fernández de los Santos) nació en la Línea de la Concepción un día 10 de mayo de 1918, pero ya se sabe qué "uno no es de dónde nace, sino de dónde pace": de dónde pace uno mismo, los padres y los abuelos de uno.

Voy a hablar de la malagueñería de El Chaqueta, aunque todos sepamos que cantaba, sin embargo, a lo gaditano.

Todo lo que diga de él, lo habré sacado de este libro imprescindible de Ramón Soler Díaz, "Antonio el Chaqueta : pasión por el cante" (El Flamenco Vive, 2003). El libro viene además acompañado por dos CDs con grabaciones caseras del cantaor, con la sorpresa de que hay unos cuantos cantes -bulerías, malagueñas, soleares y otros- cantados por Antoñito con el único acompañamiento de... el compás de los nudillos en la mesa o las palmas de su familia y amigos.

No puedo poneros aquí las soleares o malagueñas de El Chaqueta, al golpe y a capela, de estas grabaciones caseras, como quisiera, porque no está funcionado el sitio Goear -¿habrá metido baza la recién nombrada ministra de Cultura?-, pero he encontrado, ya subidas en ese sitio, las bulerías primeras del disco. La cuestión es que no impresionan tanto como las malagueñas a capela.



La tesis de esta primera entrega del "concienzudo" estudio absolutamente improvisado es: que Antonio El Chaqueta, naciera en dónde naciera y cantara como cantara -que, pa' mí, había pocos mejores que él- ha quedado indisolublemente asociado a Málaga, y también, en menor medida, y no sé por qué, a la Repompa.

Esta estrecha asociación de los nombres de la Repompa y El Chaqueta la acaba de utilizar Enrique Morente y también la hizo, en su día, El Flamenco Vive cuando publicó en un mismo CD los 7 únicos cantes grabados por la Repompa, y los 9 de El Chaqueta, con la guitarra de Paco Aguilera. Gracias a este guitarrista tenemos al menos algunos pocos cantes de estas dos grandes figuras cantaoras malagueñas.

A este asunto de La Repompa y El Chaqueta le dedicaré otra investigación de las mías -de las que no exijan mucho esfuerzo- porque se lo debo a los dos. Es tal la asociación de los dos artistas en mi cabeza, que como alguien me hubiera contado una historia tremebunda de romances prohibidos y persecuciones gitanas y familiares referida a la Repompa y yo no me hubiera quedado con el nombre del "pecaor", me faltó tiempo para adjudicarle la aventura al pobre de Antonio, sin que tuviera arte ni parte; bueno... arte flamenco, muchísimo. Si me descuido, construyo otra de las verdades incontestables de la historia del flamenco.

Pero veamos, primero, los ancestros malagueños -y no malagueños- de nuestro héroe, El Chaqueta. El padre de El Chaqueta, José "El Mono de Málaga", había nacido en Málaga, y de padres malagueños. La abuela paterna de El Chaqueta estaba emparentada con el Cojo de Málaga, y su abuelo paterno era un cantaor que se codeaba con Sebastián el Pena y El Porrilla en el famoso Café de Chinitas.

La niñez y primera juventud de José El Mono transcurrieron en Málaga, donde trabajó en una herrería de la calle Mármoles (Perchel y Barrio de la Triniá), para luego trasladarse a La Línea de la Concepción y convertirse en mariscador. Allí conoció y se casó con la madre de Antonio, Tomasa "la Fideíto de Jerez", de la calle Acebuche, en el jerezano barrio de San Miguel, pero con muchos ancestros del Puerto de Santa Maria -¿familia de José de los Reyes de los Santos "Negro del Puerto?- Ambos progenitores cantaban -en casa- y de ellos tomó El Chaqueta "el 70 por ciento de su cante", según su sobrino, El Flecha de Cádiz.

¡Cómo no iba a salir artista, el niño? Aquí tenéis a la familia del cantaor:

Y ahora, mi último video subido a YouTube: las cabales que Antonio El Chaqueta grabara para la Antología de Perico el del Lunar (1954). Me gustan más las Romeras, pero no me he podido resistir al...

Desde la Porverita
hasta Santiago...

Continuará... por Málaga

miércoles, 18 de marzo de 2009

Flamenco en el Papel, y en el Ciberespacio

Esta entrada es demasiado ambiciosa, y yo no demasiado habilidosa; pero en fin..., lo tengo que intentar. Hoy quiero contaros algunas de las cosas buenas que se encuentran en el papel, y alguna curiosidad que se encuentra en el Ciberespacio.

No me gusta reconocerlo, pero soy muy lenta y perezosa en mis lecturas, y no porque no me apetezca leer, sino porque me paso el día entero escuchando música y radio.

Lo poco que leo, lo degusto como si se tratara de un vino delicioso y añejo: a sorbitos pequeños, y encima, releyendo lo ya leído porque no quiero que se me acabe. Pero es que además, llevo "cara'lante" varios libros a la vez, y cojo uno u otro, según el estado de ánimo, por lo que terminar un libro me cuesta a veces un año.

Dos de esos libros que estoy saboreando aparecen aquí:


Este libro de Blas Infante me parece una tesoro escondido que casi nadie conoce y que yo descubrí..., en las estanterías de mi biblioteca.

Si me gusta tanto, es por su humildad, su gran dedicación y su falta de ambición intelectual -con la que coincido plenamente-; eso es lo que hace que la figura de Blas Infante me resulte tan querible: otro aficionado que quiere resolver el enigma de su propio enamoramiento de este arte andaluz, tan misterioso, sin pretender castigar y convencer a los demás con "verdades" inconmovibles, sino con razones -buscadas concienzudamente en la bibliografía y discografía de su época- para sus intuiciones.

Me cautivan los escritos que, ya en su primera página, van al grano y, sin enrollarse ni deslumbrar con parlamentos eruditos y dificultades abordadas, te plantean el objeto del libro. Así empieza el libro de Blas Infante:

"Este libro es el resultado de una investigación que hube de desarrollar... con el objeto de satisfacer mi propia curiosidad ante el enigma que vine a plantearme hace tiempo, sobre todo cuando alcancé a proponérmelo en estos términos, precisos o próximos: ¿Por qué la música de las canciones andaluzas, denominadas flamencas o jondas, hasta bien entrado el Renacimiento era lírica (equivalente a coral) y ahora es dramática o huraña a la socialización que supone la polifonía?

Claro es que a mi pereza mental le hubiera contentado el que mi curiosidad se diera por satisfecha con las explicaciones imaginativas o subjetivistas, mediante las cuales se acostumbra a resolver... esta clase de cuestiones...  Estos intérpretes llegan a expresar sus juicios en arbitrarias hipótesis o presunciones, las cuales se ofrecen casi con espontaneidad e inmediatez del juicio estético consiguiente a la contemplación de las obras de arte..."

Y allá que va mi héroe, y empeña su tiempo y dinero, en satisfacer su curiosidad, y desmontar poco a poco esas explicaciones arbitrarias, imaginativas, subjetivistas..., y yo digo que extravagantes, en los tiempos de antes de la Guerra Civil y con los limitados recursos de entonces. ¿No es admirable?
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El otro libro, recientemente adquirido, es otra delicia: un vino de sabor afrutado y deslumbrante color -yo bebo también con los ojos.

Reflexiones de un joven filósofo sobre la experiencia de lo flamenco, en la forma del siglo XXI y al estilo de los blogs: capítulos cortos, seductoramente ilustrados, sin disquisiciones embarulladas y otra cosa que yo aprecio mucho: sin el tópico anecdotario de la pseudohistoria flamenca oral.

No os puedo citar alguno de los hallazgos de este libro porque no lo tengo delante, y porque todavía no he leído lo suficiente: igual elijo una cosa y luego, más adelante, me encuentro algo mucho mejor.

Aún así, lo recomiendo sin ningún tipo de reserva.
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Por último, en el Ciberespacio también se encuentran cositas interesantes: este documental de Canal Sur, que no sé cuánto tiempo estará disponible en la Web.

Atención a las explicaciones del poeta, José Luis Ortíz Nuevo, que aquí viene etiquetado como "Historiador y cómico flamenco". No tiene desperdicio. Aquí tenéis al, para mí, mejor teórico de los últimos tiempos, digno sucesor de su paisano Blas Infante.


Disfrutad de este flamenco de papel.

La Triniá atrevida.

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