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jueves, 9 de junio de 2011

El baile y las coreografías de Estévez y Paños

(Rafael Estévez y Nani Paños, portada del mes de junio de la revista japonesa "Paseo")

Ayer por la noche me estrené en mis salidas madrileñas de "cultureta", yendo a ver el espectáculo de la Compañía de Rafael Estévez y Nani Paños -Dos por medio- titulada "Sonata" en el Centro Cultural de la Villa, en su segunda velada en Madrid.

Aquejada del jetlag de un vuelo transatlántico, tuve que pelear un poco con el sueño, pero las palmas, zapateados y compases flamencos de algunos fragmentos del espectáculo, interpretados en los momentos de silencio "bailado" me mantuvieron muy, pero que muy estimulada y muy entretenida. Bueno..., se me hizo un poquitín largo.

Conozco lo que hacen estas dos "fieras" y siguen teniendo la capacidad de sorprenderme, y por lo tanto de divertirme, con sus experimentos. Encuentro a Rafael Estévez cada vez más flamenco, y a Nani Paños cada vez menos clásico, aunque lo siga siendo. ¡Qué bien se mueve, el condenao! Aunque no coincido casi nunca con el crítico Roger Salas, creo que esta vez, también yo pienso que debe serenarse un poco -Nani, no Rafael, que este último ya está bastante sereno.

No es que este tipo de danza me llene mucho -la verdad es que creo que ningún tipo de danza lo hace- pero me lo paso bien y me divierto. Me gusta la escuela española de danza, la escuela bolera, y sobre todo el ritmo flamenco, y mucho de ello hay en estas "Sonatas" del compositor Antonio Soler.

Esta vez me he fijado especialmente en otro bailarín que no puedo nombrar porque no sé su nombre: el bailarín más alto que baila también clásico y bolero, como Nani Paños; para mí, el que posee el control más preciso sobre el movimiento de su cuerpo: elegancia y precisión, es lo que pido. Toda la compañía es buena, pero este trío: Estévez, Paños y el tercero, soberbios.

Crítica de Roger Salas en El País Digital (8.6.2011)

(Rafael Estévez, en un solo. Fotografía de Daniel Muñoz)

sábado, 21 de noviembre de 2009

Dunas y disidencias

Yo que estaba tan contenta porque, por fin, había visto un espectáculo de danza y música, total e impecable además de emocionante, y este hombre -Roger Salas- me ha amargado mi dulce sensación: "Dunas", de María Pagés y Sidi Larbi Cherkaoui en la Sala Roja de los Teatros del Canal.

No pensaba escribir del acontecimiento porque su calidad no necesita publicidad, y porque el público que llenó la sala y aplaudió a rabiar, es suficiente señal de que la gente ya está enterada de lo que merece la pena.

Estuve viendo el espectáculo el jueves pasado y salí entusiasmada, no sólo por la danza de la bailaora y bailarín, siempre en su punto, sino porque la Música -con mayúscula- y los músicos fueron siempre extraordinarios, y quiero mencionarlos a todos, pues desde el cantaor, la pianista, la voz árabe, la guitarra... TODO y TODOS transmitieron al baile, a la danza y al movimiento esa fuerza y esa emoción que sólo la buena música bien interpretada es capaz de mover y conmover:
- Piano: Barbara Drazkowska.
- Cante: Ismael de la Rosa.
- Voz árabe: Mohammed el Arabi-Serghini.
- Guitarra: "Fyty" Carillo.
- Violín: David Moñiz.
- Percusiones: Chema Uriarte.

Yo no sé de danza, como el crítico de El País, pero reconozco cuando un espectáculo musical está montado con esmero, calidad y dignidad.

No entiendo lo que pretende con una crítica tan despiadada de la gente que arriesga su talento para hacer "cosas nuevas" y dar un espectáculo "popular" y aplaudible. Me he puesto a pensar en lo que él consideraría un espectáculo "genial" y me temo que como disiento tanto de lo que él ha escrito en esta ocasión, la próxima vez haré... todo lo contrario a lo que él proponga.

Así que no me voy a dejar influir por el crítico de El País, que tituló su crónica Dinero. ¿Por qué le dolerá tanto el dinero?

¿Hay algún problema en que se subvencionen o programen espectáculos populares y de calidad en los teatros públicos? ¿o es mejor programar "genialidades" minoritarias, rayando el bodrio experimental, de los bailarines que nuestro crítico crea que están en la vanguardia, pero que dejen el teatro vacío?

Nunca es tarde para rectificar y creo que debo una disculpa a aquellos a quienes no creí cuando defendían, contra el crítico, el espectáculo de Rafael Amargo y Pilar Tábora de este verano en ese mismo teatro; fantástico teatro además, en visibilidad, acústica y belleza, al menos la Sala Roja, y con precios más que populares. No debí hacer caso del crítico, y sí del público que hablaba bien y disfrutó con ellos.

Quizá aquel espectáculo estuvo tan bien programado como éste de ahora.

¿Alguien sabe qué le pasa a Roger Salas?

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