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viernes, 12 de marzo de 2010

Las crónicas-críticas flamencas de Lourdes

Aunque en este caso no coincida la crónica de mi amiga Lourdes con mis propios gustos, no deja de admirarme su sabiduria flamenca -¿de dónde sacas tanto conocimiento, niña?-, y no me resisto a poner en el blog su crónica del Teatro Cánovas: "Juventud y magisterio flamencos".

Esta niña además de saber escribir muy bien, entiende los entresijos del arte flamenco. La Porverita se quita el sombrero y... se quita de enmedio.
Juventud y magisterio flamencos

Lourdes Gálvez Del Postigo | MALAGA HOY | 12.03.2010 - 05:00

Teatro Cánovas. Fecha: 10 de marzo. Guión: Larry Cohen, Joseph Tura.
Cant: Jesús Méndez con la guitarra de Miguel Salado y Luis de Córdoba con la guitarra de Manuel Silveria.

La segunda jornada de Flamenco viene del Sur llegó al Cánovas en forma de recital de cante con dos visiones distintas del flamenco.

Primero, la juventud y las ganas de gustar de Jesús Méndez. Este jerezano nos brindó una actuación con altibajos. Comenzó muy bien, eligiendo corridos gitanos rematados por el pregón de Macandé, un palo de raigambre que se escucha muy poco, donde mostró su voz potente y flamenca. Continuó por cantiñas, bastante bien, pero quiso agradar por malagueñas y no estuvo a la altura. Se decantó por malagueña del Mellizo con la introducción por granaínas, sin ligar los ayeos característicos, partiéndolos, dejando el cante huérfano de pellizco. La soleá del Charamusco estuvo floja y falta de aire, en parte por el acompañamiento de guitarra de Miguel Salado, que en vez de ir por soleá apolá, fue por bulería por soleá, apagando drásticamente el palo.

En las siguiriyas estuvo cómodo, y se quejó con pellizco. Nos hizo los estilos de Frijones y el Marruro y remató con la cabal del Loco Mateo, forzando aquí la voz, resultando chillona. Siguió con una tanda de fandangos, con una forma de cantar que rompe la estructura del cante al unir tercios sin buen criterio. El final, con bulería con pataíta, fue jerezano cien por cien.

Tras una breve pausa, la elegancia y maestría de Luis de Córdoba llenaron el escenario. Su recital fue una clase magistral; no en vano Luis se ha caracterizado por su compromiso con la investigación y el estudio. El comienzo fue un alarde de facultades, con una vidalita preciosa, en la que los agudos llegaban limpiamente al falsete en un derroche de musicalidad. Después nos cantó la evolución de la toná a la siguiriya, pasando por la toná grande, la de Chacón, siguiriyas de cambio, livianas y cabal, un recorrido magnífico y pedagógico. Continuó haciendo una serie de viejas cantiñas, deliciosas, maravillosamente acompañadas por Manuel Silveria. Con un gusto exquisito y gran personalidad, cantó malagueña de Chacón y remató poderosamente con el fandango de Cayetano Muriel. Tuvo el detalle de improvisar una letra de bambera a petición del público. Después, nos embriagó con una bellísima colombiana, y para terminar, nos hizo unos tientos tangos en los que recorrió los estilos de Pastora, Vallejo, el Titi de Triana, Badajoz y Cádiz.

Un cóctel de ingredientes de alta calidad -la afinación impecable, la modulación de la voz, el gusto al interpretar, las letras sabiamente escogidas entre lo clásico y lo nuevo, el amplio abanico de palos, la profesionalidad- que dejó al público satisfecho, despidiéndole en pie.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Desembarco de Jerez en la meseta

Aquí no hay playa, pero tampoco en Jerez de la Frontera, aunque yo casi la oliera una tarde de primavera temprana.

Aún así, las noticias que me han llegado son de un desembarco o invasión del buen cante y arte jerezano: Diego Carrasco, Juan Moneo el Torta, El Capullo de Jerez, Jesús Méndez, Luis el Zambo, y seguro que me olvido de alguno.

Lo mejor de todo es que va a ser en salas pequeñas y con muy buena acústica: en la Sala Clamores y en la Sala el Juglar.

Empezará -la invasión del Comando Jerez- esta misma noche en la Sala Clamores: el arte sin par de Diego Carrasco, dentro de una iniciativa buenísima de la AIE (Sociedad de Artistas Intérpretes y Ejecuantantes) que recibe el nombre de "Artistas en Ruta"; este año, el único artista flamenco que "rutea" es Diego.

Los próximos lunes y martes -9 y 10 de noviembre-, la Sala el Juglar nos trae de vuelta a casa a Juan Moneo El Torta. Cuando Juan viene a Madrid no hay que perdérselo ninguno de los dos días.

Y luego de la mano de Flamenco de Hoy -Antonio Benamargo-, y puestos en el mes de diciembre, vuelve el flamenco más dicharachero y festero a la Sala Clamores: Jesús Mendez, el día 18 de diciembre, y al día siguiente, 19 de diciembre, el artista que levanta a todo el mundo de la silla... y los pone a bailar: El Capullo de Jerez.

Jesús Méndez también actuará el día 20 de diciembre, uno de los días de la estupenda programación de las Jornadas Flamencas de la Fortuna. No será en un club como todo lo anterior, pero será gratis.

Preparad las palmas que "su's van a salir callos".

lunes, 16 de marzo de 2009

Cádiz y Jerez: tan cerca, tan lejos...

Hoy se cumple el segundo "mensuario" del Barrio de la Triniá. Pero no puedo hablar de Málaga: esta ciudad, aunque no sea muy bonita, es mi amor público.

Hoy quiero hablar de mis amores secretos: Cádiz y Jerez, a los que acabo de visitar.

Cádiz y su Barrio de la Viña

Siempre que voy a Jerez -a su Festival- me escapo un día a Cádiz, y siempre recibo distintas sensaciones de cada una de estas poblaciones.

Amo a las dos ciudades, pero con sentimientos muy contrapuestos.

Jerez es un novio guapo, varonil y señorial, pero excesivamente formal y exigente. Jerez se te entrega, si tu pones antes y no tonteas con nadie más: es muy exclusivista.

Cádiz es el donjuan, que embruja y seduce, que a todo el mundo se ofrece y cautiva, pero que no se queda con nadie: toma y abandona.

La atmósfera y la vida que se observa en Jerez es la de un poblachón -pueblo grande con vida provinciana-. Pueblo rico y laborioso, se organiza en círculos cerrados, y su gran celebración no es el Flamenco -como podría parecer-, sino la confraternización de la Semana Santa y de los caballos. Pueblo de caballeros y cofrades; ceremonia de la solemnidad y la masculinidad. Jerez es romana.

Cádiz es femenina en sus antojos y burguesa de apariencia. Comercial, luminosa e informal. En las calles y en las gentes de Cádiz se percibe la materia de la que está hecha esta raza: el poso tranquilo de miles de pueblos y civilizaciones antiguas, que ha dado luz a una estirpe que no se achanta por nada, pero que tampoco se mueve; nada le espanta o asombra, y ella misma es asombrosa. Salen adelante con ingenio, sin que parezca que están trabajando, como en Jerez. Su gran celebración no es la religión de los hombres, sino la trasgresión femenina del Carnaval, la irreverencia, el travestismo, el rito oriental. Cádiz es fenicia.

Jerez de la Frontera. El Gallo Azul y la Calle Larga

Hasta su cante flamenco es muy diferente.

El cante de Jerez tiene empaque, es seco, rotundo: se lo toman muy en serio, como si les fuera la vida en ello. El cante de Cádiz tiene un aire extravagante y juguetón: sus voces cantaoras arrastran el cante como con desgana, sin creérselo mucho y sin que parezca que están poniendo demasiada carne en el asador.

Estas reflexiones tan peculiares y subjetivas me las hice después de esa escapada gloriosa a Cádiz, el domingo del Carnaval Chico. Por la noche en el Teatro Villamarta de Jerez, para rematar la jugada, me meto a ver el espectáculo "Cádiz de la Frontera", con Pilar Ogalla (Cádiz) y Andrés Peña (Jerez) como protagonistas del baile.

Pero para mí, degustadora insaciable de cante y desconocedora de casi todo lo relativo al baile, los protagonistas fueron los cantaores: de Cádiz, David Palomar y May Fernández; por Jerez, Jesús Méndez y David Lagos.

El cante y el baile gaditano, y luego el jerezano se fue alternando sobre el escenario, y allí se vieron, palpables, las diferencias y las esencias de las dos formas de cantar el flamenco.

¡Cómo disfruto callejeando por el centro de Jerez o de Cádiz! ¡Qué distintas y placenteras sensaciones! ¡Qué diferente la emoción de uno y otro cante!

¡Qué no me obliguen nunca a elegir!

La Triniá romana y fenicia.

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