Después de mi chaladura por las radios flamencas -que intento seguir y escucharlas todas- la protagonista de mis estropicios sociales ha sido el descubrimiento de la blogosfera -flamenca y no flamenca.Se ha convertido en mi diversión favorita y el mayor desahogo espiritual, fundamentalmente porque me permite seguir escuchando música mientras navego, ya que es lo que más me gusta en esta vida (si, si, más que la comida, la bebida o el sexo); me refiero a la música, no a la blogosfera.
La blogosfera ha arrincodado -definitivamente- al televisor y casi completamente al cuaderno-diario en donde escribía mis impresiones, sentimientos y emociones.
La blogosfera ha arrincodado -definitivamente- al televisor y casi completamente al cuaderno-diario en donde escribía mis impresiones, sentimientos y emociones.
No sé si me gusta más leer o escribir -va en días- pero en ella -la blogosfera- he descubierto sitios fantásticos y hasta creo que he hecho nuevos amigos -que con la edad que tengo, no resulta nada fácil.
Este invento del blog, me ha permitido conocer a gente fantástica como a Lourdes y a su padre Juaneque, a Juaky el Niño de Sola, a la madre de Laura González, a Antonia Contreras, a Paqui Ríos, a Mariví Verdú, al hijo de Antonio el Chaqueta, El Chaleco, y otros... Esto me lo ha traído las tonterías que se me ocurren, de vez en cuando.
Pero la sorpresa ha sido la gente maravillosa y lista que hay por la geografía, sin espacio, de la blogosfera. Yo he llegado tarde a esto de los blogs, pero creo que en un año me he aplicado mucho y me he puesto al día. Me he hecho adicta a seguir las sorprendentes ocurrencias de mis blogs favoritos.
Entre ellos los hay flamencos: Flamenco de Papel..., Papeles Flamencos, Letras + Flamenco, Quejío Flamenco, Café Silverio -aunque este blog del amigo Juan Diego entra también -o más bien- en la categoría de blog literario, Colores Morenos... El último en incorporarse a la publicación de "papeles amarillos" ha sido Faustino Núñez y su Afinador de Noticias, que tiene todavía por delante un poquitín de rodaje y de aprendizaje de los "maestros" -Flamenco de Papel y Papeles Flamencos- para datar y etiquetar bien las entradas.
Luego están los de otras músicas o de los amigos: Callejón del Ritmo o Cuentos Peguerinos -este blog es inclasificable, pues más que reivindicar una determinada música, reivindica lo que hay que reivindicar (¡Vaya trabalenguas!)
Entre los de otras músicas tiene un carácter muy especial la defensa y documentación de los Verdiales de Málaga por parte de Red Verdialera, al que le dedico estas sevillanas corraleras de Bernardo el de los Lobitos de la Antología del Cante Flamenco (Hispavox, 1954) por esa letra que dice:
"Nadie se pique, nadie se pique.Del Rocío venimos, nadie se pique.Nadie se pique, que se lleva la palma...Villamanrique.Y anda puntera, que la palma se lleva...la Trianera"
Esto, para que vea que en todas partes -también en El Rocío- "cuecen habas". Los verdialeros sabrán de lo que hablo.
Luego están los blog artísticos -admirables- y mis favoritos: Mi Espacio Flamenco y Málaga Pintada. Si hay algo que me gusta tanto como literatura y algo menos que la música, son las Bellas Artes y sobre todo la pintura y la fotografía.
De los blog literarios, no voy a hablar, porque los hay a miles y muy buenos, pero quiero destacar uno que se hace desde mi tierra, Aragón, y que es tan prolífico, que no lo puedo seguir -quizá lo intente en la jubilación. Se trata del blog de Antón Castro, que aunque es gallego, le han debido conceder la segunda nacionalidad mañica por todo lo que hace por las letras aragonesas. Este blog está siempre el primero en mi lista porque lo actualiza continuamente.
Y un blog, también muy especial, pero que siempre está el último de mi lista -publica sentimientos y experiencias de hace 8 años- y por ello a veces se me olvida entrar, es Mensajes de Nindirí; blog extraño, inquietante y cautivador donde los haya, y que se resiste a cualquier clasificación -este de verdad de la buena.
Gracias a todos por llenar de emociones, sonrisas e informaciones mis ratos de soledad.

