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viernes, 4 de diciembre de 2009

Verdiales de ida y vuelta

Dice una coplilla de verdiales muy divertida:
Vengo de los Verdiales,
de los Verdiales vengo,
Vengo de echarme una novia,
de echarme una novia vengo.
Vengoooo de los Verdiaaaaaaaales!
La verdad es que yo no vengo de los verdiales, ni vengo de echarme una novia. Yo voy a los verdiales y lo que querría es echarme una jota, que para eso soy mañica, y me gustan las castañuelas.

Como unas castañuelas estoy pensando en mi viaje a Málaga del día 15: voy a ver el mar, voy a buscar libros, voy a ver a amigos y voy a ver fiesteros tocando, cantando, bailando y ondeando la bandera.

Este año, me volverán a preguntar y me volverán a suspender, pues llego sin haber hecho los deberes, y sin distinguir los estilos de verdiales... ¿será "montes" o "almogía"? ¡Cómo si una pudiera pensar cuando empieza a sonar la música! ¡Bastante tengo con controlar los impulsos de ponerme a bailar como una loca!

¡Qué tendrán los Verdiales, que a todo el mundo enajenan! Y si no, leed esta columnita de Eugenio Chicano.


¡DE LOS VERDIALES VENGO!, por Eugenio Chicano (28-12-2008 en Málaga Hoy)
DÍA de los Inocentes, de los tontos, día grande de la fiesta de verdiales... Aún me aparecen nítidas y frescas las imágenes de mis primeros contactos con el mundo vivo del verdial. Sí, fue al mudarme a la finca del Candao allá por el 57, donde alquilé mi primer estudio de pintor. Enfrente, en el borde del arroyo Gálica, en el quiosco de Buitrago se reunía la panda. Nunca pude imaginar lo que supondría para mí estar dentro de la Fiesta, conocer sus componentes, tener en mis manos pandero, platillo y guitarra. La panda de entonces la componían Antonio el de Ortega como alcalde, violinero Alfonso Aguilar, Paquillo el de la Josefa y Miguelillo Barcenillas eran las guitarras, al cante Paco Vilorta, los platillos de Paquillo, El Pili, el pandero de Antonio Romero, El Rucho, la bandera con Antonio Vilorta y al baile su novia María La Galicha. Fue una panda bien asentá, que hoy recuerdo con gran cariño por los amigos que hice y lo que tanto aprendí de ellos.
Parece que la "exposición" a la música de los verdiales deja una huella imborrable, y no hace falta que sea prolongada, ni cercana. Al menos así se "lee" en esta columna de Eugenio Chicano -iniciador de la Semana de Verdiales de la Peña Juan Breva- , y eso es lo que me pasó a mí, pero en la radio.

He visto una pasión, semejante o mayor, en otros amigos verdialeros, que deja pálida la afición al flamenco; dicen que el flamenco se lleva en la sangre; pues a mí me parece que los verdiales salen de la tierra y se apoderan del cuerpo entero.

Acostumbrada, como estoy a los apodos y nombres de guerra de los flamencos, me chocan y me resultan difíciles de retener y recordar los apodos de los fiesteros; de momento no me hago con ninguno de los que aquí aparecen: El Pili, El Rucho, Palomillo, el Negocio... ¡Qué nombres son esos! ¿De dónde vendrán? ¿Quién le puso a Sergio Cuesta... "El Hombrecillo"?

Bueno, basta de preguntas tontas. Aquí tenéis lo que nos ofrece la Peña Juan Breva en su Semana de Verdiales, desde el día 15 al 19 de diciembre.


sábado, 17 de enero de 2009

Verdiales de Málaga y otras locuras vinílicas

La penúltima chaladura es que he empezado a comprar discos de vinilo. En mi empeño en publicitar el flamenco malagueño tengo que escuchar lo que se publicó y no se ha vuelto a reeditar.

Acabo de volver de correos de recoger el segundo envío: EP con soleares de Sernita y otros, EP de la Panda de Verdiales de los Montes y un montón de cosas de Emi Bonilla.

En otra entrada os hablaré de Emi Bonilla, si me entero de algo. Ahora quiero copiaros el texto que viene en la contraportada del EP de la Panda de Verdiales de Los Montes. Es de Antonio Mata Gómez, flamencólogo del que tampoco sé nada, salvo que firma casi todos los temas de mi disco favorito Café Chinitas.

Dice Mata Gómez:
"Los verdiales son fandangos bailables malagueños, de línea melódica breve y que están llenos de esa verdad y bravura que emplean en sus quehaceres los campesinos.
Normalmente, los verdiales se cantan y bailan en conjuntos denominados pandas, integrados por ocho o diez personas, la mayor parte de las cuales forma el acompañamiento musical. Este se consigue con múltiples instrumentos: un violín director que destaca la melodía, dos guitarras, dos pares de pequeños platillos y un pandero grande que dirige la percusión.
En cuanto a la antigüedad de los verdiales, recojo una buena observación de Luque Navajas, quien dice que "son anteriores incluso al nacimiento del llamado cante flamenco", en razón a que la forma y acompañamiento de estos son más antiguos que el primitivo fandango malagueño, que se acompaña solo con la guitarra." (Continuará en otra entrega)

Los verdiales tienen gran parte de la "culpa" de que yo me enganchara al flamenco. Los escuché por primera vez en el programa de José María Velázquez en Radio Clásica, y nunca he borrado la cinta de casete en que los grabé. Sigo intrigada, deslumbrada y enamorada de este fandango campesino tan contagioso.
Otro golpe de efecto fue escuchar los verdiales de Gerardo Nuñez en la sintonía del programa Madrid Flamenco. De nuevo me dije: "¡Por Dios! ¿Qué es esto? ¿De dónde sale este ritmo tan endiablado?
Desde entonces, cada vez que se arranca el violín de una de esta pandas de festeros, subo los brazos y me entran unas ganas irreprimibles de ponerme a bailar.

Así que os animo a que el próximo año me acompañéis a la Semana de Estudios de los Verdiales en la Peña Juan Breva de Málaga, y también al encuentro de Pandas en la Fiesta Grande de Verdiales del 28 de diciembre en la Venta de San Cayetano.

Larga vida a los verdiales. La Triniá.

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