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lunes, 21 de marzo de 2011

Recomendaciones de La Porverita (21 al 25 marzo)

Escuchar el tema "Azucarito", del último disco de Juan Ramón Caro: Radio de la Porverita.

Esta semana:

Lunes, 21 de marzo, 2011 (10.30).
En el Día Mundial de la Poesía, la Biblioteca Nacional de España (Madrid) ha programado un maratón poético, que se rematará, a las 19.30 horas con un recital de Manuel Gerena. Información.

Jueves, 24 de marzo, 2011 (20 horas).
El cantaor Antonio Fernández y el guitarrista Miguel Ochando, revelan la esencia de la escuela granadina en El Dorado, Societat Flamenca Barcelonesa. El recital prosigue la programación dedicada a Granada y la figura de Enrique Morente.
Centre Cívic Parc Sandaru (Buenaventura Muñoz, 21. 08018 BARCELONA).

Viernes, 25 de marzo, 2011 (21 horas).
En el Centro Cultural Blanquerna (Madrid) actuará el guitarrista catalán Juan Ramón Caro, uno de mis favoritos. Información.

Próximamente:

5-7 de abril, 2011.
La 6ª Edición de "Los Flamencos hablan de sí mismos" (UNIA) está a la vuelta de la esquina. Este año se pasa a la tarde; se reduce algo el formato, y se celebrará en la Casa de la Provincia, en pleno centro de Sevilla. Es prácticamente gratis -8 Euros cuesta la matrícula- y conviene registrarse para dejar constancia oficial del seguimiento.
Los artistas flamencos de esta edición van a ser: Pedro Peña (que charlará con Manuel Curao), Javier Latorre (con Rosalía Gómez) y Calixto Sánchez (con Manuel Pedraz).Más información.

Para variar, unas vacaciones primaverales en Sevilla, me van a sentar muy bien.

En fecha próxima, que también anunciaremos cuando lo podamos confirmar, actuará en la Peña Duende de Madrid, nuestro amigo y padre de nuestra amiga: el cantaor malagueño y axárquico: Juaneque. Es posible que le acompañe a la guitarra un tocaor que gusta muchísimo: José Juan Pantoja.
Ya os avisaré, pues es para no perderse el debut de los malagueños en Madrid.

Recomendamos leer:
Auténtico sin ser diferente. Crítica de la actuación del cantaor Arcángel, en el Teatro Cánovas (16 de marzo, 2011) en el diario "Málaga Hoy", por Lourdes Gálvez del Postigo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Le envidia me corroe

O no encuentro de que hablar -en el flamenco, porque de los verdiales me falta tiempo- o se me acumulan las entradas en el Barrio de la Triniá por culpa de la elocuencia y sabiduría de los flamencos malagueños.

Después de las reflexiones de Víctor A. Gómez sobre el "repelús" que le ha entrado con la declaración, por la Unesco, del flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, me encuentro en el diario digital Málaga Hoy, la crítica de Lourdes Gálvez del Postigo recogiendo las impresiones de la actuación del cantaor Arcángel en el Teatro Albéniz de Málaga, el pasado 20 de noviembre.

Lourdes es de esas malagueñas guapas, dulces, jóvenes y, a la vez, lista y elocuente, que no se arredran ante nada; y con el conocimiento y experiencia flamencas que la caracterizan ha escrito una crítica ante la que mi inveterada envidia se vuelve a rendir.

Dice lo que yo habría podido pensar al salir de los últimos recitales que le he escuchado a Paco Arcángel, pero que nunca he podido poner en sus palabras justas.

Me gusta Arcángel -siempre me ha gustado mucho- pero no me convencen nada los caminos que ha emprendido. Recuerdo con añoranza aquel primer recital en el Colegio de Médicos de Madrid con la guitarra -magnífica y sabia- de Pepe Habichuela: un Arcángel primerizo pero con "ángel". El Arcángel de ahora va camino de convertirse -lo están convirtiendo- en otro "divo", y para conservar ese "estatus" se acomodan a lo que el público es capaz de digerir: espectáculo.

Os recomiendo que leáis la crítica entera, pues se aprende mucho con la "niña terrible" del Malaga Hoy.

martes, 10 de noviembre de 2009

Para Mai, la mujer del Renacimiento

Actualización del viernes, 13 de noviembre:

Dos minificciones de la cumplidora Mai(te), Aqui.
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La amistad con la cumpleañera de hoy, día 10 de noviembre, se la debo -como todas las cosas buenas de los últimos años- al flamenco.

La afición desmesurada al cante jondo -no puede ser de otra forma- nos unió y así será mientras conservemos la pasión.

Ella canta flamenco y muchas cosas más; puede cantar a Haydn o habaneras, cantar por la de Linares o por la Gilica de Marchena. Los cantes de ida y vuelta los borda, y puede con todo, pues tiene un empuje y una voluntad admirables que arrasa con todo lo que se propone.

Pero la faceta que más envidio y admiro en ella es la de poeta y narradora. Al final os pondré algún fragmento de lo primero que leí suyo, un libro de poesía inédito todavía "Taquicardia de campanadas : poema en cinco capítulos", a través del cual me enteré de su recorrido vital en palabras ligerísimas, casi cantadas.
Como sé qué admira la obra de Mauricio Sotelo, le dedico la obra de este músico y compositor, el poema de José Ángel Valente, y el cante de Arcángel. Yo muchas veces me la imagino a ella misma de solista flamenca, cantando las composiciones de su amigo Mauricio.

"Si después de morir" (2000)







Feliz Cumpleaños, Mai. (Los poemas cuando encuentre los pdfs)



miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cantar sin partituras

Hoy hemos estado toda la mañana en la UNIA con el cantaor Arcángel.

El periodista Miguel Ángel Fernández lo ha sometido a un "tercer grado" que el cantaor ha aceptado de buen grado y con muchas ganas.

Totalmente distinto a las dos primeras jornadas, hoy hemos hecho un recorrido por toda la temática y tópicos propios de la afición y de la opinión flamencas.

Mientras Mariquilla y Antonio de Canillas tienen mucha historia por detrás, Arcángel tiene casi toda su historia por delante -por hacer-; lo cual no quiere decir que no sea un flamenco con mucha experiencia, pues son comienzos fueron muy tempranos, y un artista profesional a carta cabal.

Pero la carrera de un joven de 32 años no da para llenar de vivencias una sesión tan larga, y muy pronto ha hecho aparición la opinión apasionada del periodista y del artista, al que se le adivina una afición inmensa, un enorme deseo de renovar las formas del cante dentro de la ortodoxia más exigente y respetuosa, y lo más importante -que yo siempre he defendido en Arcángel- : su gusto por arriesgar y arriesgarse.

Se ha arriesgado con las composiciones de Mauricio Sotelo, se arriesga en sus reivindicaciones y homenajes, en la elección de amigos y acompañantes, en la selección de las letras que asume como propias, y su último desafío va a ser cantar los poemas de Juan Cobos Wilkins. Yo todavía no conozco un cantaor que haya salido demasiado bien parado del envite de cantar la poesía de autor.

Siempre he admirado su valor y su buen juicio, sus dotes portentosas y su progresión profesional, y cuando pienso en Arcángel me acuerdo siempre de la primera imagen que guardo de él: "el cantaor sin partituras". Arcángel cantó en una composición de Mauricio Sotelo, "Si después de morir", sobre un texto de José Ángel Valente, con la Orquesta de la Radio Televisión Española y la televisión lo grabó y lo emitió en la Segunda Cadena. Yo lo grabé, lo guardo y lo he visto varias veces, y la imagen que no puedo olvidar es la de Arcángel en primer plano cantando flamenco, y la "profesora" que tocaba el arpa a su lado, en un segundo plano, con atril, con partitura y con una cara de desconcierto, de perplejidad, de incredulidad mezclada con admiración, preguntándose cómo era posible que de aquel muchacho sin atril y sin partitura saliera aquella voz y aquella música de tanto calado y tanta profundidad.

Ese día, esa mujer, estoy segura de que sufrió una verdadera descarga emocional que en todos sus años de música clásica no había experimentado; y todo, gracias al cante de un muchacho que no tiene partitura, pero sí una penetrante jondura.

domingo, 15 de marzo de 2009

La música barroca sí que es flamenca.

Si hay una música que me gusta más que la flamenca..., es la música barroca.

Mi romance con la música del Barroco -Bach, Haendel, Vivaldi...- es de toda la vida.

Acabo de regresar del Auditorio Nacional de Música, y esta vez he vuelto más contenta que unas castañuelas.


La mañana ha terminado con las Canciones profanas de Carl Orff, inmenso canto a la alegría de vivir; a la llegada de la primavera, del verano y del amor; a la doncella que se entrega, vencida, a su amante; hombres que se entregan, con enorme regocijo, al alcohol y a los vaivenes de la Fortuna; todo ello cantado en latín: un latín que sonaba macarrónico, como aquel que utilizara mi hermana, en un viaje a Viena, para entenderse con los ligues austriacos -buenos bebedores también, como los de las Carmina Burana.

He tenido todo el tiempo la sonrisa puesta en la cara, y me ha faltado poco para lanzarle un olé a las actuaciones del barítono, Thomas Mohr: enorme mozo, cantante y actor. La música de Orff es también una enorme travesura, un embromado de tintes medievales.

En la primera parte teníamos el estreno absoluto de una obra de Mauricio Sotelo, para orquesta y dos voces -soprano y cantaor-, Arde el alba. Siempre que puedo, me gusta ir a escuchar a los cantaores flamencos que se atreven a mezclarse con la música "culta". El cantaor que colabora con Mauricio, es Arcángel y ha estado muy... guapo y muy a tono. Es un chico listo y canta muy bien, y las letras populares de bulerías largas que ha cantado me han dejado muy satisfecha: siempre temo que "mis" flamencos hagan el ridículo frente al público de la "clásica".

Pues señores, lo mejor de la obra han sido esas bulerías, junto al pregón del principio-todos cantan ahora pregones- con la voz desnuda de Arcángel, sin aditamentos y sin orquesta, como debía ser el flamenco primigenio. Lo demás, como ha dicho uno de mis vecinos de butaca: "un experimento curioso"...

Qué después de Mauricio Sotelo viniera un concierto de Antonio Vivaldi, no ha beneficiado nada al compositor español. La música del italiano del XVIII es genial y nada aparatosa: un concierto en tres movimientos en los que, como en los conciertos flamencos, se alternan las partes alegres, bailables y rápidas, con las cadenciosas, solemnes y tristes, para terminar con un Allegro molto o alegrísimo "fin de fiesta".

No he podido evitar pensar en los paralelismos entre el concierto barroco y el flamenco: todo gira entorno a la danza -principio de toda música, y también de la flamenca- y sólo de vez en cuando se ralentiza y remansa el ritmo, para dar lugar a la melodía o al cante para escuchar.

Mis pies bailan con Antonio Vivaldi igual que con los tangos, alegrías o bulerías de los flamencos.

¡Olé para Antonio y para Arcángel!

La Triniá barroca.

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