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domingo, 8 de mayo de 2011
Homenaje a Pedro Bancalero, Niño del Mentidero (11.5.2011)
Me he enterado de que el miércoles 11 de mayo se le tributa en Cádiz un Homenaje a Pedro Bancalero, Niño del Mentidero, en donde va a estar el "todo Cai" cantaor: Juanito Villar, David Palomar, Carmen de la Jara y muchos más, entre ellos el magnífico piano de Sergio Monroy.
Como siempre, la Porve se entera porque los gaditanos son muy "celosos" de su cante flamenco.
Si hace tiempo, me enteré de la existencia del Niño del Mentidero por Juaki de Sola o Niño de Sola, hace unos días recibí el cartel anunciador del homenaje, que nadie de los alrededores se debería perder.
Para que recordemos al Niño del Mentidero -ahora muy "mermado"- en sus buenos tiempos, tres temas de su disco de 1980, "Bellos lugares de Cádiz": bulerías, alegrías y malagueñas, con las portentosas letras de Antonio Peña García: AUDIO.
jueves, 18 de junio de 2009
Cantaoras: María Vargas
Hace unos días he escuchado en el programa de Juan Verdú, Madrid Flamenco, que la cantaora María Vargas quiere regresar a los escenarios.Me parece de perlas y quiero ayudarla en todo lo que pueda.
Ha sido una de las grandes cantaoras del siglo pasado, y tuvo el privilegio de ser el primer artista al que Rito y Geografía del Cante le dedicó un programa monográfico, que se emitiría en agosto de 1972. Capítulo de la serie de televisión que os recomiendo, y del cual os pongo los videos que de ella he subido a YouTube: sus magníficas soleares, y su cante bandera, las romeras; en ambos casos, la guitarra sin par de Manolo Sanlúcar (1972)
De María Vargas, nos dice José Manuel Gamboa en su Guía libre del flamenco (2001):
María Vargas (María Vargas Fernández). Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1947)José María Velázquez-Gaztelu, en la reedición de Rito y Geografía del Cante (Círculo Digital, 2005) nos dice de esta cantaora:
Esta gitana comenzó cantando de niña, y con entidad. Esa precocidad ha hecho que su nombre esté asociado más a una generación precedente, como la de La Paquera o la Perla de Cádiz, que a la que le correspondía. Con tan solo doce años alcanzó la fama, al participar con resonante éxito en el homenaje que Jerez tributó a Manuel Torre y Javier Molina. Aquel año de 1959, también obtuvo un premio en el prestigioso Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.
Durante los años 60s y 70s, María fue una estrella en los principales tablaos madrileños. Apenas llegó a la capital, realizó las primeras grabaciones. En la incial, le acompañaba al compás y los jaleos el mismísimo Terremoto de Jerez. Junto a su pariente Antonia, La Perla de Cádiz, cantó a diario en el tablao de Manolo Caracol, Los Canasteros, un número singular que está recogido en vinilo: unas alegrías al unísono.
La obra grabada de María Vargas es inmensa y multicolor, habiendo sido acompañada por las mejores guitarras: Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Melchor de Marchena, Paco Cepero, Manuel Morao... Difícil es encontrar un cante del que María no nos haya dejado una muestra sonora. Su repertorio abarca desde los estilos rítmicos -incluidas rumbas y canciones-, hasta las seguiriyas de mayor enjundia, que de chica escuchaba a su padre, un destacado aficionado.
Tras su boda, se abrió un largo paréntesis en la carrera de María Vargas, que dejó tablaos y sus habituales comparecencias en los festivales andaluces. Volvió de la mano de Alejandro Sanz, cuando todavía era un completo desconocido, que le produjo, junto a Miguel Ángel Arenas, un par de LPs. Regresó a actuar en El Café de Chinitas y a los grandes escenarios.
La voz de María Vargas es de una flamencura indiscutible, con el poderío y la sensualidad cantaora de su tierra. Reside en Madrid.
Descendiente de Tomás el Nitri y de los Frascola, nieta del cantaor aficionado y herrero Juan Vargas, intérprete de martinetes, hija de Manuel Vargas, a quien considera su maestro, prima hermana de Cristobalina Suárez, tía de la cantaora y bailaora Aurora Vargas y sobrina de La Perla de Cádiz, comenzó a cantar desde muy niña en reuniones familiares y fiestas locales, casi siempre acompañada de su paisano Manolo Sanlúcar.Discografía básica:
Con 12 años ya actuó en un homenaje en memoria de Manuel Torre y Javier Molina, que se celebró en el Teatro Villamarta de Jerez de la Frontera, una ciudad que con su Cátedra de Flamencología a la cabeza acogió desde el primer momento a María, apoyando su carrera artística y concediéndole diversas distinciones, como el nombramiento de reina de los I Juegos Florales del Flamenco en 1969, o la Copa Jerez.
Después de haber obtenido un premio en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, marchó a Madrid, donde inició su trayectoria definitivamente profesional en distintos tablaos, como Los Canasteros, Torres Bermejas, Las Brujas, El Corral de la Morería y, sobre todo, El Café de Chinitas, al que María ha vuelto año tras año.
Con un sonido muy personal y completo repertorio, su cante alterna secuencias de emoción contenida, en una dicción sugerente y pausada, con momentos arrebatadores, siempre dominando, con soltura y gallardía, el compás de fondo de los estilos festeros propios de su tierra gaditana.
- Los Canasteros. Una noche en el Corral de la Morería. En directo y en el tablao. (Grabaciones de 1964. Universal, 1999)
- María Vargas. Juerga Flamenca (Reedición de Doblón, 1994)
- Reina del cante gitano (CBS, 1970. Reedición de Columbia, 1999)
- María Vargas y la guitarra de Paco de Lucía. (Grabaciones de 1973)
- Ríos de Primavera. (Virgin, 1990)
- El ruido de las olas (Virgin, 1991)
domingo, 14 de junio de 2009
Beni de Cádiz, por Fernando Quiñones
Una es bastante ignorante, pero muy abierta a descubrir nuevos talentos.
Bueno, a veces, descubro talentos que ya estaban ahí.
Gracias a algunos amigos de Cádiz, me he puesto a repasar a esa generación que siguió a la grande, la de Aurelio Sellés, Pericón, La Perla de Cádiz o Manolo Vargas, y dentro de esa segunda gran generación, me he reencontrado con el Beni de Cádiz.
(Mi adorado Sernita de Jerez, y a continuación... el Beni de Cádiz con la sonrisa más amplia que conozco)
Estoy enganchadísima escuchando y descubriendo al gaditano, nacido en la Calle Hércules, del barrio del Mentidero.
Voy a dejar que otro gaditano y de mis autores favoritos como narrador, poeta y flamencólogo, Fernando Quiñones nos presente al Beni de Cádiz que conoció antes del año 1974.
La Porverita fenicia -temporalmente.
Bueno, a veces, descubro talentos que ya estaban ahí.
Gracias a algunos amigos de Cádiz, me he puesto a repasar a esa generación que siguió a la grande, la de Aurelio Sellés, Pericón, La Perla de Cádiz o Manolo Vargas, y dentro de esa segunda gran generación, me he reencontrado con el Beni de Cádiz.
(Mi adorado Sernita de Jerez, y a continuación... el Beni de Cádiz con la sonrisa más amplia que conozco)Estoy enganchadísima escuchando y descubriendo al gaditano, nacido en la Calle Hércules, del barrio del Mentidero.
Voy a dejar que otro gaditano y de mis autores favoritos como narrador, poeta y flamencólogo, Fernando Quiñones nos presente al Beni de Cádiz que conoció antes del año 1974.
El Beni de Cádiz o cantar como respirar.Os dejo con las seguiriyas que el Beni grabó en el año 1972 para la serie de televisión, Rito y Geografía del Cante, con la guitarra de Manolo Brenes. En YouTube hay otras seguiriyas, creo que mejores, con la estupenda guitarra de Paco de Antequera, pero... al video le falta el remate.
(de De Cádiz y sus cantes : llaves de una ciudad y un folklore milenarios, por Fernando Quiñones. Sevilla. Fundación José Manuel Lara. 2005)
Hermano del anterior [Amós Rodríguez Rey] y nacido en la misma casa y en 1930, el Beni heredó de la distante e italiana ascendencia de ambos -como italiana fue la de Silverio o la de Capinetti- divismo y facilidad extraordinarios. Sus facultades son tan largas como su repertorio, y éste tan vasto como las naturales disposiciones de su alma para el cante. El Beni es cantaor de una manera inevitable e inmediata; canta como el pájaro vuela, y se diría en ocasiones que el cante es su manera de respirar; de ahí la vitalidad que pone infaltablemente a sus interpretaciones y que, a veces, busca salida por los más inesperados caminos.
Un artista de excepción, Manolo Caracol, ha influido en grande, incluso en peligrosa medida sobre el estilo de Beni, hasta el punto de que, ante algunos discos de los grabados en Columbia, Hispavox o Montilla por el joven artista [hay que pensar que este libro se publicó en Barcelona, en 1964 y que Fernando Quiñones, añadió y corrigió datos en la segunda edición de 1974], nos diríamos en la presencia de un Caracol de hace veinte o treinta años, pero ya en la plenitud de su sensibilidad. Estimamos que tan noble pero marcado ascendiente recorta de momento las enormes posibilidades artísticas del Beni y es una espada de doble filo: uno de ellos, positivo, prolonga, como en tantos otros antecedentes ilustres de la historia del cante, el arte de un maestro, y denota, al tiempo, la calidad del discípulo; pero el otro filo, ya más alarmante, amenaza un poco la personalidad propia de éste, que también debería velar más celosamente por la pureza de su repertorio. "¡Facilidad, mala novia!", dijo el poeta sabiamente.
Beni de Cádiz ha recorrido Hispanoamérica, Europa y España con muchos y acreditados conjuntos -tales los de Antonio o el "Ballet Español" de Pilar López-. Cantó también en los tablaos madrileños Las Cuevas de Nerja y Torres Bermejas. Sus siguiriyas gitanas y malagueñas son bellísimas. Dispone asimismo de una endiablada facilidad para meter en neto compás de bulerías las más dispares fuentes de inspiración, buena prueba de su gaditano "estilo menor", y es también muy estimable bailaor... y pintor no carente de imaginación ni sentido del color.
Le fue concedido el I Premio Nacional de Cante Flamenco, en Córdoba y en 1972.
(Fernando Quiñones, 1974)
La Porverita fenicia -temporalmente.
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martes, 26 de mayo de 2009
Pedro Bancalero, Niño del Mentidero
Un colaborador-escritor habitual de este blog, el Niño de Sola, nos pide información del Niño del Mentidero (Cádiz).A mi me sonaba mucho y no sabía de qué.
A parte de saber que la Plaza del Mentidero es un lugar emblemático de la ciudad de Cádiz, lo habré oído "unas pocas de veces" en el disco de David Palomar, y no me acordaba... del niño.
Respondiendo a la petición de nuestro joven cantaor, someto a vuestra consideración lo que he encontrado. Si alguién sabe algo más, que lo diga ahora o calle para siempre...
Esto es lo que dice del Niño del Mentidero el Diccionario enciclopédico ilustrado del Flamenco (1988):
Niño del Mentidero. Nombre artístico de Pedro Bancalero Rodríguez. Cádiz. 1947. Cantaor.David Palomar, que su primer y último disco "Trimilenaria" le dedica y titula sus alegrías "Niño del Mentidero", nos dice:
Ha obtenido varios premios en certámenes provinciales y grabado en disco. Actúa en festivales y peñas flamencas, destacando por los estilos propios de su tierra.
"Aquí me acuerdo de El Niño del Mentidero y otra vez del barrio. Cuento un poco que el sabor que hay en Cádiz cantando por alegrías no es ni mejor ni peor, pero es distinto. Tiene un gusto y un paladar especial, que yo intento decir. Hablo de dos novilleros de allí del barrio, que tiene dos tabernas, El Manteca y El Albero. Y lo termino con el Niño del Mentidero, que es un aficionado de Cádiz que por problemas de salud ya no puede cantar. Dejó un disco que se llama ‘Bellos lugares de Cádiz’, que es una maravilla. Aconsejo a la gente que no lo tenga que lo busque porque dejó registrados los cantes de Cádiz con un saborcito... Y me acuerdo de él porque la primera alegría que me aprendí en mi vida fue la de ese disco. Le tengo mucho cariño”.Así me entero de que El Niño del Mentidero, aunque cantaor no profesional, tiene un disco grabado, y que ya ha dejado de cantar. ¿Seguro? Los amantes del cante, aunque se estén muriendo, si tienen ocasión vuelven a cantar a la mínima oportunidad.
Busco en los sitios de venta de vinilos, y Pedro Bancalero, Niño del Mentidero tiene un LP, el que menciona David Palomar, que se puede encontrar, barato, en las tiendas de Cádiz: Librería Raimundo.
Yo voy a intentar conseguirlo en Madrid, pero animo a Joaquín a que se haga con el vinilo... si todavía existen tocadiscos en Cádiz para los vinilos.
¡Fenicio gaditano! Si todavía estás por Cádiz, cómprame el LP del Niño del Mentidero, y luego yo te invito a la Sala el Juglar a escuchar al Nano de Jerez... a finales de Junio. La Librería Raimundo tiene tiendas en la Plaza de San Francisco, y en... ¿la Calle Ancha o Larga?
La Porverita desmemoriada.
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martes, 5 de mayo de 2009
El Niño de Sola... de Cádiz
El Niño de Sola es de Cádiz, y por lo visto lector de este blog.
De pequeñito era vecino -él mismo nos lo cuenta en los comentarios de la entrada del Cojo Peroche- de Manolo Vargas, de su hermano el Cojo Peroche y del guitarrista el Niño de los Rizos. Suerte que ahora añora no haber aprovechado más.
Su padre debía ser un gran aficionado al cante, que le iba señalando quién era este cantaor y el otro, pues vivían rodeados de arte... gaditano.
Ahora vive en San Fernando y actúa en algunas peñas. Muestra tal amor por este arte andaluz que le auguro un buen futuro en esto de cante. No os perdáis la anécdota que cuenta de su "maestra" Mariana Cornejo.
Estos fandangos -¡qué cantidad de seguidores tiene Caracol en Cádiz- los canta Joaquín el Niño de Sola, con la guitarra de Fae de la Isla en la Peña del Chato de la Isla (está subido a YouTube en diciembre de 2008)
De pequeñito era vecino -él mismo nos lo cuenta en los comentarios de la entrada del Cojo Peroche- de Manolo Vargas, de su hermano el Cojo Peroche y del guitarrista el Niño de los Rizos. Suerte que ahora añora no haber aprovechado más.
Su padre debía ser un gran aficionado al cante, que le iba señalando quién era este cantaor y el otro, pues vivían rodeados de arte... gaditano.
Ahora vive en San Fernando y actúa en algunas peñas. Muestra tal amor por este arte andaluz que le auguro un buen futuro en esto de cante. No os perdáis la anécdota que cuenta de su "maestra" Mariana Cornejo.
Estos fandangos -¡qué cantidad de seguidores tiene Caracol en Cádiz- los canta Joaquín el Niño de Sola, con la guitarra de Fae de la Isla en la Peña del Chato de la Isla (está subido a YouTube en diciembre de 2008)
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miércoles, 18 de marzo de 2009
David Palomar y su homenaje a la Trimilenaria Cádiz
Estoy muy contenta con mis últimas adquisiciones discográficas, no sólo porque me gustan mucho, sino porque su adquisición viene acompañada de esos detalles que no se olvidan y que confieren al objeto mucho más valor.
El último y primer disco de David Palomar llegó a mis manos en un sitio poco usual y paradigmático de Cádiz: la taberna más famosa del Barrio de la Viña: Casa Manteca, barrio que es también el del cantaor.
En la escapada de Jerez al Cádiz del Carnaval Chico, la amiga que me acompañaba me llevó a la conocida taberna, flamenca y torera, de Casa Manteca para descansar y tomar los también afamados "chicharrones". Mientras degustábamos nuestra tapa con un par de copas de manzanilla de Sanlúcar, sonaron unas soleares que me hicieron enmudecer; primero creí reconocer en el estilo el aire de Jerez -del Chozas-, pero el cantaor no parecía de allí. Bien pronto caí en la cuenta de que debía ser el cantaor de Cádiz que había escuchado en el Palacio de Villavicencio, el año anterior. Pregunté y salí de dudas.
Salí de dudas, y salimos del bar con sendos discos de David Palomar, Trimilenaria.
El disco no empezó a sonar en mi casa hasta que no llegué a Madrid, y ahora no para de hacerlo. Empieza con estos tangos que dan título al CD, y que en un principio me asustaron por los coros que acompañan al cantaor. Normalmente aborrezco los temas flamencos con coros, que no sirven más que para ocultar y tapar las limitaciones del cantaor solista. Pues bien, en este tema han llegado hasta gustarme, y si en una interpretación en directo no estuvieran presentes, creo que los echaría mucho de menos. Me pongo a bailar cada vez que los escucho.
El disco es un gran homenaje a la ciudad de Cádiz, a sus lugares y gentes, a su barrio... Es uno de los discos más claramente personales, meditados y sentidos por un cantaor flamenco, que además escribe sus letras.
¡Ojalá fueran así de sentidos todos los discos flamencos y todos los homenajes!
¡Salud! ¡Romano David!
La Triniá admiradora.
El último y primer disco de David Palomar llegó a mis manos en un sitio poco usual y paradigmático de Cádiz: la taberna más famosa del Barrio de la Viña: Casa Manteca, barrio que es también el del cantaor.
En la escapada de Jerez al Cádiz del Carnaval Chico, la amiga que me acompañaba me llevó a la conocida taberna, flamenca y torera, de Casa Manteca para descansar y tomar los también afamados "chicharrones". Mientras degustábamos nuestra tapa con un par de copas de manzanilla de Sanlúcar, sonaron unas soleares que me hicieron enmudecer; primero creí reconocer en el estilo el aire de Jerez -del Chozas-, pero el cantaor no parecía de allí. Bien pronto caí en la cuenta de que debía ser el cantaor de Cádiz que había escuchado en el Palacio de Villavicencio, el año anterior. Pregunté y salí de dudas.
Salí de dudas, y salimos del bar con sendos discos de David Palomar, Trimilenaria.
El disco no empezó a sonar en mi casa hasta que no llegué a Madrid, y ahora no para de hacerlo. Empieza con estos tangos que dan título al CD, y que en un principio me asustaron por los coros que acompañan al cantaor. Normalmente aborrezco los temas flamencos con coros, que no sirven más que para ocultar y tapar las limitaciones del cantaor solista. Pues bien, en este tema han llegado hasta gustarme, y si en una interpretación en directo no estuvieran presentes, creo que los echaría mucho de menos. Me pongo a bailar cada vez que los escucho.
El disco es un gran homenaje a la ciudad de Cádiz, a sus lugares y gentes, a su barrio... Es uno de los discos más claramente personales, meditados y sentidos por un cantaor flamenco, que además escribe sus letras.
¡Ojalá fueran así de sentidos todos los discos flamencos y todos los homenajes!
¡Salud! ¡Romano David!
La Triniá admiradora.
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lunes, 16 de marzo de 2009
Cádiz y Jerez: tan cerca, tan lejos...
Hoy se cumple el segundo "mensuario" del Barrio de la Triniá. Pero no puedo hablar de Málaga: esta ciudad, aunque no sea muy bonita, es mi amor público.
Hoy quiero hablar de mis amores secretos: Cádiz y Jerez, a los que acabo de visitar.

Hoy quiero hablar de mis amores secretos: Cádiz y Jerez, a los que acabo de visitar.
Cádiz y su Barrio de la Viña

Siempre que voy a Jerez -a su Festival- me escapo un día a Cádiz, y siempre recibo distintas sensaciones de cada una de estas poblaciones.
Amo a las dos ciudades, pero con sentimientos muy contrapuestos.
Jerez es un novio guapo, varonil y señorial, pero excesivamente formal y exigente. Jerez se te entrega, si tu pones antes y no tonteas con nadie más: es muy exclusivista.
Cádiz es el donjuan, que embruja y seduce, que a todo el mundo se ofrece y cautiva, pero que no se queda con nadie: toma y abandona.
La atmósfera y la vida que se observa en Jerez es la de un poblachón -pueblo grande con vida provinciana-. Pueblo rico y laborioso, se organiza en círculos cerrados, y su gran celebración no es el Flamenco -como podría parecer-, sino la confraternización de la Semana Santa y de los caballos. Pueblo de caballeros y cofrades; ceremonia de la solemnidad y la masculinidad. Jerez es romana.
Cádiz es femenina en sus antojos y burguesa de apariencia. Comercial, luminosa e informal. En las calles y en las gentes de Cádiz se percibe la materia de la que está hecha esta raza: el poso tranquilo de miles de pueblos y civilizaciones antiguas, que ha dado luz a una estirpe que no se achanta por nada, pero que tampoco se mueve; nada le espanta o asombra, y ella misma es asombrosa. Salen adelante con ingenio, sin que parezca que están trabajando, como en Jerez. Su gran celebración no es la religión de los hombres, sino la trasgresión femenina del Carnaval, la irreverencia, el travestismo, el rito oriental. Cádiz es fenicia.

Jerez de la Frontera. El Gallo Azul y la Calle Larga
Hasta su cante flamenco es muy diferente.
El cante de Jerez tiene empaque, es seco, rotundo: se lo toman muy en serio, como si les fuera la vida en ello. El cante de Cádiz tiene un aire extravagante y juguetón: sus voces cantaoras arrastran el cante como con desgana, sin creérselo mucho y sin que parezca que están poniendo demasiada carne en el asador.
Estas reflexiones tan peculiares y subjetivas me las hice después de esa escapada gloriosa a Cádiz, el domingo del Carnaval Chico. Por la noche en el Teatro Villamarta de Jerez, para rematar la jugada, me meto a ver el espectáculo "Cádiz de la Frontera", con Pilar Ogalla (Cádiz) y Andrés Peña (Jerez) como protagonistas del baile.
Pero para mí, degustadora insaciable de cante y desconocedora de casi todo lo relativo al baile, los protagonistas fueron los cantaores: de Cádiz, David Palomar y May Fernández; por Jerez, Jesús Méndez y David Lagos.
El cante y el baile gaditano, y luego el jerezano se fue alternando sobre el escenario, y allí se vieron, palpables, las diferencias y las esencias de las dos formas de cantar el flamenco.
¡Cómo disfruto callejeando por el centro de Jerez o de Cádiz! ¡Qué distintas y placenteras sensaciones! ¡Qué diferente la emoción de uno y otro cante!
¡Qué no me obliguen nunca a elegir!
La Triniá romana y fenicia.
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