viernes, 26 de junio de 2009

Los sitios para escuchar flamenco

Hoy quiero hablar y recomendar aquellos sitios que, después de bastante práctica, me gustan a mí para escuchar flamenco en Madrid y en algún otro sitio que he frecuentado.

Sevilla y Jerez de la Frontera disponen de excelentes auditorios para la danza y para la guitarra flamenca, que yo conozca. Y menciono estos dos tipos de espectáculos, ya que tanto la danza como la guitarra, aunque sea solista, son capaces de llenar el espacio de grandes teatros, como son el Teatro de la Maestranza, el Lope de Vega o el Teatro Central, en Sevilla; el Teatro Villamarta y la Sala la Compañía, en Jerez de la Frontera.

A Madrid, perdido para la causa el Teatro Albéniz, le queda un magnífico teatro para la danza: el Teatro de Madrid. El Teatro Lara, recién habilitado y con una programación flamenca, más o menos regular, tiene muy buenas perspectivas, pero es muy pequeño para los grandes espectáculos de danza. El Teatro Español tampoco está mal. Otros grandes teatros de la Gran Vía o del centro, no me parecen demasiado adecuados. De los Teatros del Canal, mejor no decir nada.

En dónde yo soy mas exigente es en los lugares para escuchar cante flamenco. Si no hay mas remedio que escuchar a las grandes figuras en enormes teatros, ¡qué le vamos a hacer!, pero, desde luego, no es -para nada- el mejor sitio. Parece, y hablo de oídas, que la mejor situación para degustar el cante, es la reunión de cabales o la fiesta privada. Como eso no está al alcance de cualquiera, vamos a hablar de aquellos sitios a los que tiene acceso cualquier aficionado.

En Jerez de la Frontera me gustan muchísimo los conciertos de guitarra o cante acústicos -desenchufados- en el Palacio de Villavicencio; se trata del salón de baile de un palacio del siglo XVIII, en el que la música que se hace en el escenario se escucha maravillosamente bien desde cualquier punto de la sala -rectángulo muy alargado, con el escenario en uno de sus extremos-, hasta el punto de que es preferible sentarse algo alejada del escenario para captar mejor el conjunto del sonido flamenco.

En cambio, no me gusta nada La Bodega de los Apóstoles. Acústicamente, no está diseñada para la música, y ¡qué os voy a decir de la visibilidad!; la bodega es preciosa, pero está llena de columnas enormes, que entorpecen la visión de más de la mitad del aforo.

De Sevilla, no sé que decir de los sitios para el cante pues no he estado tiempo suficiente para frecuentar La Carbonería o la Peña Torres Macarena, que creo que son dos sitios fantásticos y recoletos. En cambio, sí que sé lo que no me gusta: el Hotel Triana, pues las actuaciones son al aire libre y el sonido se desparrama en todas direcciones, y además la gente, al verse al aire libre, no para de charlar; parecería que los sitios cerrados llaman al recogimiento, y los espacios abiertos a la comunicación social.

En Madrid, desde que se inició el ciclo de reuniones de cante de la Sala el Juglar (Lapaviés) me apunté y frecuenté sus actuaciones flamencas -siempre de cante y con mucha frecuencia de cantaores de Jerez o Cádiz. Siempre me ha parecido el mejor sitio para el cante flamenco y un privilegio acudir a sus lunes y luego miércoles flamencos de finales de mes. Ahora parece que este ciclo se traslada de sitio, al Villa Rosa, que no parece, a primera vista, mala cosa: escuchar cante en los "reales" de Don Antonio Chacón.


La excelencia de la Sala el Juglar, y también de la Peña Duende (Pozo del Tío Raimundo) reside en la ausencia de amplificación, la próximidad del artista y su público, que permite un "feedback" inmediato, y la programación regular de cante flamenco bastante tradicional.

Después de estos sitios -Juglar, Peña Duende y Villa Rosa- de actuaciones acústicas, lo mejor son los pequeños teatros o auditorios, en dónde también es posible encontrarse cercano al público: el Teatro Lara, el San Juan Evangelista -popularmente llamado "El Johny", y que también está amenazado por el cierre del Colegio Mayor-, el auditorio del Colegio de Médicos, y otros pequeños teatros de la capital. Recuerdo, con verdadera añoranza, un ciclo flamenco realizado en el Teatro Arlequín, en dónde asistí a conciertos memorables de José Menese -nunca lo he visto tan contento y dicharachero-, Chaquetón o Diego Clavel.

Como ya he comentado, no me gustan para el cante los espacios al aire libre: ni lo que he visto en el Cuartel del Conde Duque, los Jardines de Sabatini o El Matadero de Legazpi, siempre por motivos acústicos.

Tampoco recomiendo las actuaciones gratuitas en los Centros Culturales de barrio, porque tampoco están bien preparados para la sonorización, y -lo siento- porque el público tampoco está preparado para la escucha: se levanta continuamente, entran y salen cuando quieren, hablan... mucho y en voz muy alta -son casi siempre pensionistas algo duros de oido- y cuando les suena el móvil, no saben ni apagarlo... ¡cuando no se ponen tranquilamente a contestar la llamada!.

Quizá ha hablado antes de hora, pues nunca he escuchado cante en el colmao Villa Rosa, pero pronto voy a tener la oportunidad, pues hoy mismo actúa el Nano de Jerez, con la guitarra de David Serva.

Espero que el sonido sea bueno y acústico, y que finalmente, las actuaciones jondas del Juglar -cuyo aforo es demasiado pequeño- se trasladen a este legendario espacio de cante flamenco.

4 comentarios:

Ana dijo...

Totalmente de acuerdo en casi todo,especilamente respecto al T.Canal.
El Juglar yo lo echaré de menos-nostalgica que es una- pero espero disfrutar mucho en Villa Rosa.¿Te imaginas que se asomaran por alli Pansequito y María Vargas....¡que lujo!

Lourdes dijo...

Porverita, me ha encantado esta entrada. Muchas veces me he preguntado dónde se podría escuchar buen cante en Sevilla o en Madrid, es decir, cante para entendidos y no para turistas.Qué suerte que tú conozcas esos sitios y nos lo cuentes así de bien.
Lourdes

Porverita dijo...

Pues ya sabéis, Ana y Lourdes: ahora os toca a vosotras recomendarme sitios en... Bilbao y Málaga.

La Peña Juan Breva la doy por supuesta, pero... ¿a qué horas?

Besos a las dos.

Lourdes dijo...

Todos los viernes, a eso de las 23.00, aproximadamente, hay cante y/o baile, y el primer sábado de cada mes, excepto en verano, tiene lugar la berza flamenca a medio día, en la que se come este plato y después hay flamenco, habitualmente de mayor nivel que los viernes.
Luego están los eventos organizados por diputación, en su nuevo auditorio, de gran acústica, y también los ciclos de la Junta de Andalucía que vienen al TEatro Cánovas, que está muy bien, aunque algo pequeño para grandes espectáculos de baile.

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